En las últimas semanas, Celaya ha visto un incremento preocupante en los casos de menores desaparecidos que han sido posteriormente localizados sin vida. Estos trágicos acontecimientos afectan profundamente a nuestra comunidad, generando una sensación de vulnerabilidad entre los padres y familiares de jóvenes en la ciudad.
Recientemente se conoció el caso de Paula Nicol Pérez Hernández, una adolescente de 14 años que fue reportada como desaparecida el 6 de enero. Su búsqueda se cerró el 6 de abril, cuando su cuerpo fue encontrado. Otro caso impactante fue el de Francisco Guadalupe Olvera Rangel, también de 14 años, quien desapareció el 24 de abril y fue localizado sin vida el 20 de mayo.
El pasado 23 de julio, se desactivó la alerta AMBER para Danna Quetzalli Rodríguez Ramírez, otra menor de 14 años que había desaparecido el 14 de marzo. Su cuerpo fue recuperado y será entregado a su familia, sumando así un doloroso capítulo a esta tragedia. La Fiscalía del Estado ya se encuentra investigando las circunstancias de estas desapariciones y el hallazgo de los cuerpos, aunque aún no se ha especificado dónde fueron encontrados.
Estos hechos son un llamado urgente a la reflexión y a la acción por parte de las autoridades, así como un recordatorio de la necesidad de fortalecer la seguridad en todas las comunidades de Celaya.
