A solo dos días de la publicación de los resultados del examen de ingreso a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Abel y Jorge, dos jóvenes aspirantes a estudiar Medicina en Oaxaca, se encuentran sumidos en la incertidumbre tras la cancelación de sus pruebas. Ambos han asegurado que no cometieron ningún engaño y están dispuestos a presentar su examen nuevamente, si la UNAM lo exige para continuar su camino hacia la educación superior.
El 12 de agosto, estos jóvenes asistirán a una cita en la que esperan aclarar las razones detrás de la cancelación de su examen y, si se les permite, defender su postura. “Vamos a defendernos; hemos sentido impotencia. El sueño de estudiar Medicina en esta reconocida institución parece estar desvaneciéndose”, comentaron. Se sienten atrapados entre la esperanza de un ingreso y el temor de ser catalogados como tramposos, lo que rechazan de manera categórica.
Abel y Jorge han trabajado arduamente, preparando su examen durante un año, tomando clases particulares y dedicando largas horas de estudio. Este esfuerzo, aseguran, se ve injustamente menospreciado por los indicios de irregularidades que motivaron la cancelación, que corresponde a un pequeño porcentaje del total de exámenes. “Nuestro sueño es estudiar en la UNAM”, dijeron con tristeza al no entender qué había sucedido. Jorge hizo referencia a una fiesta cercana que pudo haber afectado la concentración durante la prueba, mientras que Abel se sintió tranquilo durante el examen.
La situación para ellos es desesperante, ya que, mientras 50 mil estudiantes celebran su ingreso a la universidad, ellos quedan atrapados en un limbo. Para asistir a la reunión programada del 12 de agosto, necesitarán desembolsar alrededor de 5 mil pesos entre transporte, hospedaje y alimentación, un gasto significativo para sus familias. Recuerdan el momento en que, al ingresar sus folios en la plataforma, se encontraron con la leyenda “Cancelado” y una pantalla en blanco que no ofrecía más explicaciones.
Ambos expresaron su frustración ante la falta de claridad. “No sabemos nada; pensaba que pasaría el examen”, mencionó uno de ellos. La aparición de un mensaje tan contundente, sin detalles sobre sus calificaciones o puntajes, lo consideran una falta de respeto. “Estamos dispuestos a presentarnos nuevamente; hemos dedicado tiempo y recursos a esto”, concluyeron, rechazando cualquier insinuación de que podrían haber incurrido en trampa.
