En Europa, la venta de coches nuevos está en aumento, pero no solo en cantidad, sino también en tamaño. Este fenómeno, conocido como “carspreading”, está generando preocupaciones sobre la seguridad vial y el espacio de aparcamiento en las ciudades. Un informe de las organizaciones ecologistas Transport & Environment (T&E) y Clean Cities revela que, si no se toman medidas, la tendencia de vehículos cada vez más grandes podría resultar en una reducción del 14% en la disponibilidad de plazas de aparcamiento y un aumento en los riesgos de accidentes para peatones y ciclistas.
El informe examina cómo los coches vendidos en Europa han aumentado en longitud, altura y anchura desde 2000, proyectando dos escenarios hasta 2040: uno donde el crecimiento continúa sin control y otro donde se aplican políticas para revertir el tamaño a niveles de 2015. Los datos indican que la longitud media de un coche nuevo crece 1,2 centímetros anualmente, mientras que la altura y la anchura aumentan en 0,5 centímetros cada año. Para 2040, se estima que la altura media de los capós alcanzará los 86,2 centímetros.
Este aumento en el tamaño de los vehículos no solo afecta la disponibilidad de aparcamiento; también tiene consecuencias graves para la seguridad. Un incremento de 10 centímetros en la altura del capó puede elevar el riesgo de muerte en un atropello hasta un 27% para peatones y ciclistas, y hasta un 81% para niños. Las proyecciones sugieren que, de continuar esta tendencia, se podrían registrar 400 muertes adicionales al año entre usuarios vulnerables de la vía para 2040.
Además, el “carspreading” implica la pérdida de plazas de aparcamiento en las calles, con ciudades como Londres y Berlín perdiendo alrededor de 100,000 plazas cada una, mientras que Madrid podría ver una reducción de hasta 41,000. El informe señala que la estrategia de muchos fabricantes prioriza la producción de vehículos más grandes y rentables, lo que agrava el problema.
Las organizaciones ecologistas están pidiendo regulaciones que incluyan un límite de altura y ancho para coches nuevos, junto con reformas fiscales que desincentiven la compra de vehículos grandes. También se sugieren ajustes en las tarifas de aparcamiento basados en el tamaño del vehículo, buscando una redistribución más justa del espacio urbano.
Ante este escenario, la Unión Europea mantiene el objetivo de eliminar las muertes en carretera para 2050. Sin embargo, el creciente tamaño de los vehículos plantea importantes interrogantes sobre cómo se logrará esta meta.
