En un nuevo análisis, investigadores de la Universidad del Sur de Australia han cuestionado la efectividad de los baños en agua helada, una práctica popularizada en redes sociales y adoptada por influencers y atletas, como LeBron James y Gwyneth Paltrow. A pesar de su creciente aceptación, el estudio revela que no se han encontrado evidencias significativas que respalden los beneficios asociados a estas inmersiones, como el alivio del estrés o la mejora en la salud general, lo que plantea dudas sobre su efectividad para el público en general.
El metanálisis incluyó datos de 11 estudios que analizan inmersiones a temperaturas entre 7 y 15 ºC. Aunque algunos beneficios temporales fueron observados, se enfocaron principalmente en atletas de alto rendimiento, lo que limita su aplicabilidad. Por ejemplo, si bien es cierto que las inmersiones pueden activar de forma temporal la quema de grasa, esto se contrarresta con un aumento del apetito, lo que neutraliza cualquier posible ventaja.
Además, aunque se informó de una ligera reducción del estrés tras dichas inmersiones, el efecto solo duró unas 12 horas, sin evidencia de cambios a largo plazo. En cuanto a la calidad del sueño, los resultados son inconclusos y se basan en datos limitados, lo que sugiere que es necesaria más investigación para determinar su impacto en diferentes poblaciones.
Un hallazgo notable es que la exposición al agua helada puede inducir un incremento en la inflamación, contradiciendo la creencia de que ayuda a reducirla. Este aumento en la inflamación sucede como parte de la respuesta del cuerpo ante el frío, lo que podría ser beneficioso en el contexto del entrenamiento físico, pero potencialmente perjudicial para personas con problemas de salud preexistentes.
Por otro lado, un estudio del King’s College de Londres advierte que los baños de agua helada pueden llevar a arritmias en individuos sanos debido a la competencia de reflejos que controlan el corazón durante el shock térmico. Esta situación resalta que las duchas frías son una opción más segura que sumergirse por completo en agua helada.
En conclusión, si bien hay indicios de posibles ventajas en la exposición al agua fría, los efectos son inciertos y temporales, lo que cuestiona su popularidad y eficacia como método de mejora del bienestar cotidiano.
