Recientes datos del sindicato CCOO revelan una contradicción en el mercado laboral español: aunque el empleo alcanza cifras récord con más de 22 millones de trabajadores, un alto porcentaje no logra alcanzar el salario medio establecido en 2.386 euros brutos mensuales según la EPA de 2024. Este informe destaca que el 63% de los asalariados, lo que equivale a aproximadamente 11,64 millones de personas, perciben menos que esta cifra promedio.
La estadística del salario mediano proporciona una visión más clara de la distribución salarial, mostrando que la mitad de los trabajadores en España no llega a los 2.041 euros brutos al mes, una cantidad significativamente inferior al promedio. Esta situación ilustra cómo una minoría con salarios elevados influye en la media, dejando a la mayoría por debajo de este umbral. La Encuesta de Estructura Salarial de 2024 indica que el sueldo bruto anual más común es de 16.520 euros, lo que resalta una brecha considerable entre la mayoría de los trabajadores y la media nacional de 29.540 euros anuales.
El informe también señala que los jóvenes que recién ingresan al mercado laboral ganan, en promedio, 1.372 euros brutos al mes, contrastando con los 2.680 euros que obtienen quienes están en la cima de sus carreras profesionales. Esta desigualdad se ve reflejada en otras estadísticas, como la de las comunidades autónomas, donde regiones como Extremadura y Canarias continúan teniendo los salarios más bajos, a pesar de un crecimiento impulsado por el aumento del Salario Mínimo Interprofesional.
Entre 2018 y 2024, el salario medio ha incrementado su poder adquisitivo en un 2,8%, contrastando con el 1,6% de crecimiento en el periodo entre 2007 y 2018. Es notable que el 10% de los trabajadores con menores ingresos ha experimentado un aumento real del 24% desde 2018, tras haber enfrentado una disminución del 17,8% durante la crisis anterior. Este cambio ha sido impulsado por políticas como el aumento del Salario Mínimo Interprofesional, que para 2026 se sitúa en 1.221 euros mensuales en 14 pagas, buscando que el salario mínimo represente al menos el 60% del salario medio.
Sin embargo, los incrementos salariales se ven amenazados por el aumento continuo del costo de la vida. En junio, el precio de los alquileres subió un 2,5% interanual, dificultando así que el aumento salarial se traduzca en una mejora en la calidad de vida para muchos. Los autores del informe advierten que el encarecimiento de la vivienda está erosionando el impacto positivo de los incrementos salariales, especialmente entre las rentas más bajas y los jóvenes, lo que afecta su capacidad de ahorro y de emancipación.
