La propuesta estadounidense para reactivar la industria petrolera venezolana tras la captura de Nicolás Maduro tiene implicaciones directas para los precios internacionales del crudo y las oportunidades de inversión que afectan a mercados y empresas locales. Cualquier cambio en la producción venezolana podría repercutir en la oferta global y en la dinámica comercial de la región.
Venezuela pasó de producir cerca de 3 millones de barriles diarios antes del chavismo a alrededor de 1 millón en la actualidad, una caída que especialistas atribuyen a la corrupción, la falta de mantenimiento y al impacto de sanciones. Entre estas medidas figura la orden de bloqueo a la producción de Chevron, la única petrolera estadounidense aún con operaciones mínimas en el país.
El plan anunciado contempla inversiones millonarias para aprovechar las reservas, estimadas por el Servicio Geológico de EE. UU. en más de 600,000 millones de barriles recuperables, especialmente en la Faja del Orinoco. Las refinerías del Golfo de México, con experiencia en crudos pesados, son señaladas como potenciales procesadoras de ese petróleo.
Expertos consultados advierten, sin embargo, sobre obstáculos técnicos y políticos que dificultan una recuperación rápida. El economista Gustavo García señaló que la producción podría aumentar en 3–4 años con reinversión en infraestructura, pero subrayó que el colapso del sector eléctrico es un problema central que requeriría financiamiento de organismos multilaterales.
Consultores energéticos y académicos señalaron también la falta de claridad en la gobernanza y en el proyecto de transición política como factores que disuaden a las empresas. Para operar en Venezuela las compañías exigen garantías sobre la gestión del país, su situación financiera y la seguridad de las inversiones.
ExxonMobil manifestó dudas sobre regresar al país tras su salida en 2007 por desacuerdos contractuales y nacionalizaciones anteriores, y otros analistas consideran que sin cambios profundos en el estado de derecho y la seguridad será difícil pasar de una fase de estabilización a una de recuperación sostenida.
Algunos pronósticos señalan que puede ser viable alcanzar 1.5 millones de barriles diarios sin inversiones de capital masivas, pero para cifras superiores se requerirían transformaciones políticas y económicas. Además, persisten interrogantes sobre cómo absorbería el mercado global nuevos volúmenes venezolanos sin los descuentos que antes se aplicaban a ciertos clientes, en un contexto de precios del petróleo en niveles bajos.
Fuente: contactonoticias.com.mx
