En medio de la creciente polémica nacional en torno al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, el diputado local David Mendizábal sí emitió una postura pública, mientras que el secretario general de Morena en Guanajuato, Jesús Ramírez Garibay, optó por no pronunciarse.
De acuerdo con lo señalado por David Mendizábal, su análisis se basa en la información difundida en medios de comunicación, subrayando que hasta el momento no observa pruebas contundentes que respalden las acusaciones contra el mandatario sinaloense.
El legislador enfatizó que cualquier señalamiento debe sostenerse con evidencia sólida y en el marco de un proceso legal transparente, recordando que “quien acusa debe probar”. En ese sentido, sostuvo que la presunción de inocencia debe prevalecer hasta que exista una resolución judicial.
Asimismo, hizo referencia a la posible filtración de datos confidenciales del proceso, lo que dijo debería ser aclarado por las autoridades correspondientes tanto en México como en Estados Unidos, al considerar que este tipo de situaciones puede tener implicaciones políticas.
David Mendizábal planteó que el caso podría derivar en dos escenarios: un posible “golpeteo político” o un proceso con sustento jurídico que deberá resolverse en las instancias judiciales competentes.

Silencio en la dirigencia estatal
Por su parte, el secretario estatal de Morena, Jesús Ramírez Garibay, fue buscado por Contacto Noticias para conocer su posicionamiento; sin embargo, hasta el momento no ha emitido declaración alguna.
La ausencia de postura ocurre en un contexto en el que diversas figuras políticas a nivel nacional han comenzado a pronunciarse o a marcar distancia respecto al caso. En Guanajuato, en contraste, la dirigencia del partido mantiene una postura de reserva.
Un caso que escala
De acuerdo con lo que ha trascendido en medios, Rubén Rocha Moya enfrenta señalamientos por presuntos vínculos con el narcotráfico, junto con otros perfiles de Morena, entre ellos el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, y el senador Enrique Inzunza Cázarez.
Entre la postura y el silencio
La diferencia es clara: mientras David Mendizábal fija una posición basada en el “respeto” al debido proceso, Jesús Ramírez Garibay opta por no emitir declaración.
En un contexto de alta presión pública, ambas decisiones hablar o callar generan lectura política. Y si la presión continúa escalando, no faltará quien diga que el diputado guanajuatense podría necesitar algo más que argumentos jurídicos para sobrellevar el momento… quizá hasta un Voltaren para aguantar el golpe político.
Si el llamado es a respetar el debido proceso, como dice el diputado, entonces el criterio debe aplicarse de manera consistente: en el caso de Genaro García Luna, las acusaciones en Estados Unidos terminaron por sostenerse en tribunales. Hoy, frente a los señalamientos contra Rubén Rocha Moya, el estándar no puede cambiar según la conveniencia política. La exigencia debe ser la misma: pruebas, proceso y congruencia.”
De acuerdo con versiones que han comenzado a circular, la fiscalía de Estados Unidos estaría impulsando cargos que podrían derivar en penas de hasta cadena perpetua. Todo esto ocurre en medio de la extraña muerte de dos presuntos agentes vinculados a la Central Intelligence Agency, quienes habrían participado en el desmantelamiento de un narcolaboratorio, así como del reclamo del gobierno de Sheinbaum por la presunta infiltración de estos elementos en territorio nacional.
A este contexto se suma la participación de la presidenta en Barcelona, dentro de una agenda internacional que ha incluido encuentros con países no alineados con el gobierno de Estados Unidos, lo que añade un elemento adicional de tensión en la relación bilateral.
“En el caso de Jesús Ramírez Garibay, vale la pena recordar los cuestionamientos que han rodeado su figura. Ha sido señalado por aparecer en espacios de lujo en Las Vegas, lo que contrasta con la narrativa de austeridad que promueve su propio movimiento.
La incongruencia no termina ahí. El propio dirigente ha impulsado posturas críticas hacia Estados Unidos, particularmente en temas como Venezuela o la situación de Nicolás Maduro, además de promover acciones de apoyo hacia Cuba.
Hoy, en medio de un caso que ya tiene implicaciones internacionales, la pregunta es inevitable: ¿hasta dónde llegará en la defensa de Rubén Rocha Moya? ¿Incluso a costa de perder su visa?
Porque en este escenario, el costo ya no sería únicamente político… sino también personal.
Por: Mario Villegas
