La Comunidad Valenciana ha abordado una cuestión compleja en el sistema educativo español: la regulación del uso de prendas que cubren el rostro, como el burka y el niqab, en espacios escolares. Aunque actualmente son poco comunes, la creciente diversidad en España, con una población inmigrante considerable, hace que este tema sea relevante. La nueva legislación establece que los alumnos deben mantener el rostro “sustancialmente descubierto” durante la jornada académica, lo que afecta no solo a los colegios, sino también al transporte público y hospitales.
La Ley 5/2026 de la Comunidad Valenciana, aprobada en julio y publicada recientemente, incluye esta regulación. Aunque no menciona explícitamente el burka o niqab, modifica reglamentos que afectan a los espacios públicos y a la convivencia escolar, exigiendo a los estudiantes que se presenten con el rostro visiblemente descubierto. La falta a esta norma se considerará una infracción grave, subrayando la importancia de la identificación y la interacción dentro de la comunidad educativa.
Este marco normativo representa un avance significativo, ya que hasta ahora, las decisiones sobre el uso de prendas en las aulas eran tomadas por cada escuela. En otras partes de España, como Lleida y Zaragoza, se han implementado restricciones locales, pero sin abordar específicamente la educación.
El contexto en el que surge esta regulación es crucial. Promovida por el PP y Vox en un ambiente preelectoral, se da en una comunidad con una alta presencia de alumnado extranjero, que alcanzó el 18,5% en el curso 2024-2025. Aunque actualmente no se han registrado casos de alumnas con burka o niqab en las aulas, la normativa anticipa una posible tendencia en un entorno escolar cada vez más diverso.
Las autoridades educativas valencianas enfatizan que este requerimiento no es una cuestión de identidad religiosa o cultural, sino de identificación. A diferencia de otras comunidades, donde la regulación es más laxa, la Comunidad Valenciana pone un énfasis particular en la cercanía y la convivencia en el entorno educativo. Este debate sobre la indumentaria escolar no es exclusivo de esta región; en otros países como Francia, también se han generado controversias similares en torno a la vestimenta religiosa en las escuelas.
