Para las comunidades católicas y las diócesis, las palabras del papa León XIV suponen un reconocimiento institucional de un problema que ha afectado a fieles y víctimas en el ámbito local y global de la Iglesia. Su pronunciamiento apunta a medidas y cambios en la pastoral y en la atención a quienes han sufrido abusos.
El pontífice lamentó que la Iglesia llegara a «cerrar la puerta» a las víctimas, lo que, dijo, intensificó su dolor al no ser acogidas ni acompañadas por pastores. Señaló que el abuso provoca heridas profundas que en muchos casos perduran toda la vida.
El comentario se hizo al término de un consistorio convocado con cardenales de todo el mundo, en el marco de un encuentro destinado a discutir el gobierno y la reforma de la Iglesia. El encuentro reunió a la mayoría de los miembros del Colegio Cardenalicio para deliberar asuntos de rumbo institucional.
León XIV subrayó que gran parte del escándalo se ha debido a la falta de acogida y escucha hacia las víctimas, y reclamó que la Iglesia no cierre los ojos ni los corazones ante estas situaciones. Reiteró la importancia de escuchar como actitud pastoral fundamental.
También puso el acento en la formación, pidiendo una preparación específica para la escucha en seminarios y entre los obispos, con el fin de mejorar la atención y el acompañamiento pastoral. Instó a convertir la formación en una herramienta para prevenir y responder mejor a los abusos.
Como medida organizativa, propuso la celebración periódica de encuentros anuales con los cardenales para continuar el trabajo colectivo, con un primer día dedicado a la reflexión y los siguientes al trabajo concreto. Además, reclamó esfuerzos constantes por la unidad, ante las divisiones entre corrientes reformistas y conservadoras dentro de la Iglesia.
Fuente: contactonoticias.com.mx
