Manuel Marín Navarro, un profesor de dibujo artístico de Vélez-Málaga, está emprendiendo un proyecto singular: reescribir Don Quijote de la Mancha en caligrafía gótica, un proceso que ha requerido más de seis años de dedicación intensiva. Actualmente, este trabajo, que suma más de 344,000 palabras, transforma la obra clásica de Miguel de Cervantes en una expresión artística única, afectando no solo la literatura, sino también la forma en que percibimos los textos tradicionales.
Marín Navarro, convencido de que la literatura tiene un poder duradero, ha impreso cada letra a mano utilizando plumas que él mismo fabricó, sumando así dos millones de caracteres a lo largo de su proceso. Su obra, titulada El Quixote Axárquico, pretende ser un homenaje a su tierra natal, la Axarquía, y se valora en cerca de un millón de euros, un cálculo basado en las horas de trabajo y el esfuerzo artesanal involucrado.
El profesor, que ha llenado 1,305 páginas de gran formato, planea que su manuscrito sea exhibido en el antiguo Hospital San Juan de Dios en Vélez-Málaga, donde debe ser protegido de la comercialización para mantener su integridad original. Le motiva tanto el respeto por la obra de Cervantes como su intensa pasión por la caligrafía, que representa una búsqueda de la belleza en el trazo.
Marín Navarro se ha sumergido en la música del siglo XVII y la literatura clásica para conectar emocionalmente con el personaje de don Quijote. A pesar de los desafíos, incluida una enfermedad que lo mantuvo en reposo durante la pandemia, ha persistido en su labor artesana, cuya exigencia técnica es notable. Cada página toma días en completarse, un proceso que requiere tanto precisión como paciencia.
Su amor por la obra de Cervantes es palpable en su biblioteca, donde alberga más de 4,000 volúmenes y múltiples ediciones de Don Quijote. El uso de la caligrafía gótica no es meramente estético; está relacionado con una conexión histórica que busca revivir el arte de la escritura manual en una era dominada por lo digital.
De manera interesante, el legado de Cervantes está presente en su propia biografía, ya que el autor pasó tiempo en Vélez-Málaga en el siglo XVI, lo que añade un significado particular a la obra que Marín Navarro está desarrollando. La culminación de este esfuerzo no solo busca un reconocimiento artístico, sino también un enlace cultural entre el pasado y el presente, preservando la esencia de una obra literaria que sigue resonando en la actualidad.
