OpenAI ha presentado avances significativos en el terreno de la inteligencia artificial con el lanzamiento de su nuevo chip, Jalapeño, diseñado específicamente para mejorar la inferencia en modelos de IA. La empresa, junto con socios como Oracle, SoftBank y CoreWeave, opera centros de datos que albergan servidores equipados con chips de Nvidia. Sin embargo, las nuevas instalaciones que se están construyendo en Texas, Nuevo México, Wisconsin, Ohio y Michigan probablemente integrarán también circuitos de producción propia y de Google, marcando un cambio en su estrategia de hardware.
El chip Jalapeño, optimizado para tareas de inferencia, no implica que OpenAI abandone la compra de GPU de Nvidia, que siguen siendo fundamentales para el entrenamiento de sus modelos. Aún no existe una declaración oficial sobre un cese en esta compra. Sin embargo, el objetivo de OpenAI es reducir su dependencia de Nvidia, cuyos chips son costosos y cuya disponibilidad es volátil debido a problemas en la producción por parte de TSMC, la empresa que los fabrica. La capacidad de diseñar sus propios chips le permitirá a OpenAI optimizar recursos y satisfacer una demanda creciente.
Además, OpenAI está en negociaciones con Google para la adquisición de sus procesadores, lo que ampliaría su capacidad de computación. Esta estrategia, que incluye el uso de chips de Nvidia, Google y los nuevos circuitos de OpenAI, representa un enfoque sólido para construir una infraestructura robusta en un contexto donde la rentabilidad y la inversión en tecnología son críticas.
Es importante destacar que OpenAI y Google son competidores en el ámbito de la inteligencia artificial. Aunque podría parecer contradictorio que Google vendiera su tecnología a un competidor, la realidad es que OpenAI ya alquila chips de Google desde 2025. Este posible acuerdo de compra podría ser un avance hacia una relación comercial más estable entre ambas empresas, lo que podría beneficiar a ambas partes.
Para Google, la venta de sus TPU (Unidades de Procesamiento Tensorial) podría representar una fuente significativa de ingresos. Otros laboratorios de inteligencia artificial, como Anthropic y aquellos en China, también buscan alternativas a los chips de Nvidia para reducir su dependencia por restricciones de exportación. Si se concreta la compra, tanto OpenAI como Google saldrían ganando, mientras que Nvidia podría ver afectada su posición en el mercado.
