La reciente política migratoria del gobierno de Estados Unidos ha llevado a una drástica disminución de cruces irregulares desde México, afectando a millones de personas que buscan una vida mejor. A pesar de este logro, el presidente Donald Trump y su administración continúan presionando a las autoridades mexicanas para que implementen medidas aún más estrictas para frenar la migración, lo que incrementa los riesgos para quienes intentan cruzar la frontera.
Las tácticas de los traficantes de personas se han vuelto más ingeniosas en respuesta a estas restricciones. Ahora, están utilizando túneles, históricamente asociados con el narcotráfico, para trasladar migrantes. Este cambio ha sido impulsado por un monitoreo más intenso en la frontera, lo que ha forzado a muchos a buscar rutas alternativas, a menudo más peligrosas y costosas.
En los últimos meses, la comunicación entre altos funcionarios de la seguridad estadounidense y sus pares en México ha intensificado la búsqueda de nuevas estrategias para detener la migración irregular. A diario, cerca de 400 inmigrantes son detenidos mientras intentan cruzar a Estados Unidos. Sin embargo, las cifras vuelven a caer, e incluso algunas veces, el número diario baja a 200, lo que es visto como una insuficiencia por parte de algunos funcionarios, que buscan reducir el cruce de migrantes a cero.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha sido instada frecuentemente por el presidente Trump para actuar con mayor firmeza contra estos flujos migratorios. En reuniones recientes, altos funcionarios de ambas naciones han intercambiado urgencias sobre la necesidad de aplicar “medidas decisivas” para abordar la situación.
El uso de túneles ha demostrado ser efectivo, convirtiéndose en un método preferido para los traficantes a medida que las condiciones en la frontera se vuelven menos predecibles. La vigilancia ha aumentado, con más kilómetros de alambre de púas y la implementación de drones sofisticados que buscan detectar cruces ilegales.
El tráfico de personas utilizando estas infraestructuras clandestinas ha crecido, y los cárteles están utilizando cada vez más los sistemas de drenaje para facilitar el paso de migrantes. En una reciente intercepción, las autoridades encontraron a 19 inmigrantes en el sistema de alcantarillado de San Diego, lo que evidenció la conexión entre el tráfico de drogas y de personas.
La situación es compleja y continúa evolucionando, con cárteles que cobran grandes sumas por el uso de estos túneles. Debido a la presión en la frontera, los precios pueden alcanzar hasta 25,000 dólares para migrantes de ciertas regiones. Este desafío representa un problema significativo no solo para las autoridades estadounidenses, sino también para quienes se ven obligados a buscar una vida mejor y enfrentan peligros constantes en su camino.
