El reciente asesinato de Claudia Tacoronte, una estudiante española en México, ha conmocionado al país y ha puesto al descubierto el grave problema de la violencia de género constante en el país. Este caso será tratado como un feminicidio, resaltando que, en México, lamentablemente, se registra, en promedio, el asesinato de diez mujeres al día, muchos de los cuales no son clasificados adecuadamente, a pesar de las evidencias que sugieren motivos de género.
Claudia, quien se encontraba en una estancia académica en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), fue apuñalada por un presunto delincuente apodado “El Trompas”. Este crimen sucede en un contexto alarmante, ya que entre marzo y junio de este año, otras tres estudiantes de la misma universidad también fueron desaparecidas y posteriormente halladas muertas, reflejando una tendencia preocupante en la seguridad de las mujeres jóvenes en el país.
Solo dos de esos cuatro casos han llevado a la detención de sospechosos por feminicidio. Por otro lado, no hay información clara sobre los avances judiciales en las muertes de Karol Toledo y Michelle Fuentes, quienes fueron encontradas sin vida hace algunos meses. Esto evidencia una posible incapacidad del sistema de justicia para abordar los feminicidios de manera adecuada.
Después del arresto de “El Trompas”, las autoridades han sido criticadas por su tardanza en actuar, especialmente porque esta situación contrasta con la falta de respuestas en casos de mujeres locales. Organizaciones como la colectiva Heroicas e Históricas han señalado que estas detenciones parecen intensificarse solo cuando se produce un interés mediático o internacional.
María de la Luz Estrada, directora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), refuerza esta crítica, asegurando que muchos asesinatos de mujeres son erroneamente clasificados como homicidios, lo que esconde la magnitud real del problema de la violencia de género. Casos recientes en la Ciudad de México también evidencian esta falta de atención adecuada.
La violencia feminicida convive con un panorama de criminalidad generalizada en el país. Entre enero y julio de 2026, se registraron 1,250 muertes violentas de mujeres, de las cuales 380 fueron clasificadas como feminicidios. En paralelo, más de 1,100 mujeres fueron reportadas como desaparecidas en el mismo periodo, lo que equivale a cerca de cinco desapariciones diarias.
El desafío es aún más grave para las mujeres adolescentes, donde el mayor registro de desapariciones se encuentra en el grupo de 10 a 34 años. Actualmente, más de 27,000 mujeres están desaparecidas en el país, y organizaciones como el OCNF han instado al gobierno a implementar medidas efectivas para abordar esta crisis, urgidos por un mayor enfoque en ayuda y acciones en favor de las víctimas y sus familias.
La lucha contra la violencia de género y la desaparición de mujeres en México requerirá no solo la atención inmediata de las autoridades, sino también un compromiso constante de toda la sociedad para buscar justicia y asegurar la seguridad de las mujeres en el país.
