La Cámara de Diputados ha aprobado, en lo general, una reforma constitucional que establece que quienes aspiren a la Presidencia, a una gubernatura o a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México deberán renunciar a cualquier otra nacionalidad. Esta decisión, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, busca que los candidatos tengan una nacionalidad única, lo que podría influir directamente en futuras elecciones y en la representación política del país.
Con 344 votos a favor, 116 en contra y una abstención, la reforma avanza hacia la posibilidad de convertirse en ley, marcando un paso significativo en el ámbito político. Quienes ya posean otra nacionalidad deberán renunciar a ella antes de registrarse como candidatos, siguiendo los lineamientos que se determinen en la legislación.
Esta reforma implica cambios en los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución, relacionados con los requisitos para los cargos mencionados. Ricardo Monreal, coordinador de Morena, destacó la relevancia de la votación en un comunicado, afirmando que fue un momento histórico, aunque todavía falta discutir aspectos específicos del dictamen en futuras sesiones.
Es importante señalar que, aunque se pide la renuncia a otras nacionalidades, la reforma no especifica que las personas las pierdan automáticamente. El proyecto ahora deberá ser evaluado por el Senado de la República para su aprobación definitiva. Esta decisión podría tener un impacto notable en el panorama político nacional, invitando a la reflexión sobre la identidad y pertenencia de quienes buscan liderar el país.
