México ha obtenido resultados por debajo del promedio en la evaluación PISA 2025, que mide las competencias educativas de estudiantes de 15 años en áreas clave como ciencias, lectura y matemáticas. Aunque los resultados se mantuvieron relativamente estáticos en comparación con la edición anterior de 2022, el impacto en la calidad educativa sigue siendo evidente para las familias y estudiantes del país. En ciencias, los estudiantes mexicanos alcanzaron un promedio de 414 puntos, muy por debajo del promedio de 482 puntos de la OCDE. En lectura, el promedio fue de 408 puntos, y en matemáticas, 388, frente a 463 puntos del promedio de la organización. Esto plantea una preocupación sobre la capacidad de los jóvenes para enfrentarse a retos futuros en un mundo cada vez más demandante.
En estos resultados, destaca una ligera mejora de cuatro puntos en ciencias respecto a 2022 y una disminución de siete puntos tanto en lectura como en matemáticas. Sin embargo, estas variaciones no son estadísticamente significativas. Es relevante observar que, en un contexto donde la OCDE ha informado que el promedio de sus países miembros ha caído, México ha mantenido su desempeño, una estabilidad que se refleja especialmente en la evaluación de ciencias.
Evidentemente, la situación educativa en México no se puede analizar en un vacío. La ampliación de la cobertura educativa ha permitido que más jóvenes de comunidades vulnerables ingresen al sistema. Esto, según la OCDE, puede tener un impacto en las calificaciones generales, ya que a menudo están vinculadas a la integración de estudiantes con desafíos socioeconómicos. A pesar de estas dificultades, el rendimiento de los estudiantes en el cuartil superior se ha mantenido estable, reflejando que aquellos con mejores habilidades educativas no han visto un deterioro en su rendimiento.
También se resaltan brechas significativas en el rendimiento educativo según género, donde los niños superan a las niñas en matemáticas y ciencias, mientras que en lectura, las niñas marcan una ventaja. Las diferencias de rendimiento en ciencias, donde el 11.6% de los estudiantes de sectores vulnerables Logran buenos resultados, muestran que, a pesar de las adversidades, algunos jóvenes demuestran una notable resiliencia académica.
Aun así, la evaluación PISA 2025 ha mostrado una tendencia preocupante en las actitudes hacia el aprendizaje entre los estudiantes mexicanos. La disminución en la disposición de los jóvenes a perseverar en sus tareas y enfrentarse a los retos académicos refleja un aspecto que necesita atención. En promedio, muchos estudiantes sienten que su educación escolar no se traduce en beneficios tangibles para sus vidas futuras, lo que podría estar afectando su motivación y desempeño.
Es esencial que las autoridades educativas, incluidas las del Gobierno de México y las secretarías correspondientes, consideren estos resultados como una oportunidad para actuar. La estabilidad de los resultados no debe llevar a la complacencia; en cambio, deberían abrir el debate sobre cómo mejorar la educación de todos los mexicanos, asegurando que cada joven tenga las herramientas necesarias para un futuro exitoso.
