La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció su decisión de no extender el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Esta medida podría transformar las dinámicas comerciales en América del Norte, que han estado en funcionamiento durante 32 años, afectando tanto a trabajadores como a empresas en México.
Según reportes, esta resolución daría comienzo a un periodo de revisión de seis años bajo una cláusula de caducidad previamente acordada. De no lograrse un consenso sobre modificaciones, el tratado podría encontrarse en una zona de incertidumbre, con revisiones anuales que culminarían en su posible expiración el 1 de julio de 2036. Esto también abre la puerta a que cualquier presidente pueda rescindir el acuerdo de manera unilateral, lo que implicaría una salida de Estados Unidos en un plazo de seis meses.
Trump ha revisado su postura sobre el T-MEC, que en su lanzamiento en 2020 calificó como el “acuerdo comercial más justo”; ahora, su preocupación radica en el déficit comercial de Estados Unidos con México. Fuentes del gobierno mexicano señalan que las delegaciones de ambos países están considerando la implementación de un arancel global del 15% a los automóviles, mientras que se podrían prever tasas reducidas para México y Canadá bajo condiciones más estrictas de origen.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresa optimismo sobre la continuidad del tratado, a pesar de las diferencias en las políticas comerciales de Estados Unidos. Resalta que el verdadero reto no es el T-MEC en sí, sino la política arancelaria actual de la administración Trump.
Sheinbaum también destacó la importancia de la colaboración entre los tres países, enfatizando que los empresarios involucrados en la producción entre las naciones son los más interesados en preservar el acuerdo. Aseguró que, a pesar de los desafíos, se ha avanzado en las negociaciones y se espera un comunicado sobre el inicio de la revisión del T-MEC.
Ambos países han manifestado su voluntad de renovar el tratado, mientras que en Washington se han señalado intenciones de introducir cambios en sectores clave como el automotriz y el acceso al mercado lácteo de Canadá.
