La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha llamado la atención sobre la creciente amenaza del reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes por parte del crimen organizado en América. Este fenómeno no solo afecta a las víctimas directas, sino que también repercute en toda la sociedad al generar un ambiente de inseguridad e inestabilidad en diferentes comunidades.
En un comunicado emitido desde Washington, la CIDH urgió a los gobiernos del continente a implementar medidas integrales para proteger a la infancia. Resaltó que el reclutamiento forzado se está expandiendo a un ritmo alarmante, especialmente en contextos de pobreza y desigualdad. Las estadísticas oficiales podrían ser mucho menores que la realidad, debido al miedo y a las dificultades para denunciar en áreas controladas por grupos criminales.
El informe señala que las víctimas suelen ser captadas cuando tienen entre 13 y 15 años, aunque algunos casos ocurren en edades más tempranas. Inicialmente, estos jóvenes son utilizados para tareas menos riesgosas, como vigilancia o mensajería, antes de ser involucrados en actividades más peligrosas y delictivas. Alarmantemente, la CIDH también advirtió sobre nuevas formas de captación a través de redes sociales y plataformas digitales, donde se manipula a los menores.
Además, la CIDH subraya que los grupos más vulnerables, como los niños y niñas indígenas, afrodescendientes y migrantes, enfrentan un riesgo aún mayor, y las niñas corren el peligro de sufrir violencia de género en este contexto. La Comisión recordó que, según el derecho internacional, cualquier menor que sea reclutado por fuerzas delictivas debe ser tratado como víctima y recibir protección adecuada.
La CIDH exhortó a los Estados a tipificar el delito de reclutamiento forzado infantil de manera específica y a fortalecer los mecanismos destinados a prevenir, investigar y sancionar estas acciones. La Comisión enfatizó también la importancia de mejorar los sistemas de protección y de garantizar un proceso de recuperación y reintegración para las víctimas.
Este asunto representa uno de los mayores retos en el ámbito de derechos humanos en América y exige atención inmediata y coordinada por parte de las autoridades para salvaguardar el bienestar de los más jóvenes.
