Miles de personas se manifestaron en la Ciudad de México durante la ‘XLVIII Marcha del Orgullo LGBTTTIQAP+’, un evento que, al coincidir con el ‘Fan Fest’ del Mundial de Fútbol, buscó visibilizar las luchas por la igualdad y la paz. Con el lema ‘Ante los ojos del mundo: mi lucha es tu lucha’, la marcha partió desde el Ángel de la Independencia, llevando un mensaje claro: a pesar de la alegría del torneo mundialista, aún hay comunidades que enfrentan injusticia y discriminación.
El contingente se dividió entre coloridos carros alegóricos y manifestantes que expresaron sus preocupaciones frente a la Secretaría de Gobernación (Segob). Este grupo hizo hincapié en las deudas históricas del Estado mexicano con la comunidad LGBTTTIQAP+, incluyendo la necesidad de una Ley Integral Trans. Resaltaron la violencia sufrida por sus miembros, especialmente tras los recientes abusos por parte de elementos de la Guardia Nacional.
La marcha también rindió homenaje a quienes ya no están, mencionando nombres como el del activista LGBTI Sael Silva Cisneros, asesinado este mes en Guerrero, además de recordar a los 43 normalistas de Ayotzinapa y a las más de 135,000 personas desaparecidas en el país, resaltando la falta de acción estatal frente a estas realidades.
Tadeo Campagne, miembro de Casa Arcoiris Durango, advirtió sobre el aumento de la ultraderecha en América Latina, que podría poner en riesgo los avances logrados por la comunidad LGBTTTIQAP+. Consideró que el contexto del Mundial es una oportunidad para hacer escuchar sus demandas, aunque refirió que la lucha va más allá de eventos aislados o del apoyo circunstancial de empresas que practican ‘pinkwashing’.
La movilización, que concluyó en el Centro Histórico, fue custodiada por más de mil policías, quienes tomaron medidas restrictivas para mantener el orden frente a la contramarcha del Orgullo. En México, donde junio se dedica a la conmemoración de la comunidad, se destaca un contraste con países donde la homosexualidad sigue siendo penalizada. La primera marcha se llevó a cabo en 1978, y desde 1999, el Zócalo ha sido un símbolo de esta lucha.
