Esta mañana, el periodista oaxaqueño Alejandro Leyva, conocido por su columna “El Zumbido del Moscardón”, fue asesinado en un comedor cercano a su hogar en la colonia La Esmeralda, en San Pablo Etla, Oaxaca. Este trágico suceso no solo abruma a su familia y compañeros, sino que también plantea preguntas sobre la seguridad de los periodistas en México, un país donde la libertad de expresión enfrenta notorias amenazas.
Leyva fue atacado a balazos por individuos que se trasladaban en motocicleta, y aunque perdió la vida en el lugar, una mujer resultó herida y fue llevada a un hospital para recibir atención. Su labor como director de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión durante la administración de Alejandro Murat, además de su trabajo de denuncia sobre corrupción y abuso de poder en el gobierno estatal, lo convertían en un blanco vulnerable en un contexto de creciente violencia hacia la prensa.
Las autoridades de seguridad han acordonado el área y la Fiscalía General del Estado de Oaxaca ha iniciado una investigación para esclarecer el crimen y capturar a los responsables. Este hecho ha generado indignación en el gremio periodístico local, que ha solicitado justicia y garantias para el ejercicio seguro de su profesión.
En una de sus columnas, Leyva había compartido las amenazas recibidas por su trabajo de investigación, planteando la importancia de la voz crítica para construir un futuro más justo en Oaxaca. Ante esta pérdida, periodistas en la región están organizando una marcha para exigir mayor protección y respeto a la libertad de expresión.
La violencia contra los comunicadores no es nueva en el estado; con este asesinato, suman 16 periodistas fallecidos en circunstancias similares. En respuesta, el Gabinete de Seguridad se ha comprometido a colaborar con las autoridades oaxaqueñas para esclarecer este homicidio y prevenir la impunidad en este caso.
Asimismo, el gobierno estatal ha condenado el asesinato y ofrecido solidaridad a la familia de Leyva y al gremio periodístico, reafirmando su postura en favor de la crítica constructiva y la libertad de expresión. La situación resalta la necesidad imperante de abordar la violencia sistemática contra quienes ejercen el periodismo en México.
