Una investigación internacional revela que huéspedes de hoteles en varias provincias chinas están siendo grabados con cámaras ocultas cuyas imágenes se venden en redes y plataformas, lo que genera preocupación entre viajeros y residentes afectados por la vulneración de su intimidad. La BBC califica la difusión de este material como «una epidemia» y documenta la presencia de numerosos sitios que ofrecen videos reales de parejas en sus habitaciones, pese a que la distribución de pornografía está prohibida en el país.
El reportaje identifica páginas y canales donde se publican estos contenidos, algunos ofrecidos incluso como transmisiones en vivo. La unidad de investigación localizó numerosas grabaciones alojadas en grupos de Telegram, donde se anunciaban colecciones procedentes de cientos de hoteles en distintas provincias.
El periodista que realizó la investigación verificó personalmente la existencia de contenido procedente de varias decenas de cámaras distintas, muchas de ellas transmitiendo en tiempo real. Entre las prácticas descritas figura la venta de suscripciones que dan acceso a cámaras ocultas que comienzan a grabar al activarse la electricidad de la habitación.
El sistema investigado permite además rebobinar escenas y descargar los archivos, y uno de los servicios ofrecía acceso a cinco cámaras por una tarifa mensual determinada. Otros portales publicaban miles de videos con grabaciones que datan desde años anteriores, según la pesquisa.
En una de las habitaciones inspeccionadas, una minicámara estaba oculta en el conducto de ventilación y apuntaba directamente a la cama. Los videos suelen acompañarse de comentarios en chats que denigran a las personas grabadas, con frecuentes frases misóginas y despectivas.
Los investigadores siguieron además el rastro de un presunto responsable de la instalación y comercialización de algunas de las cámaras ocultas, y estimaron sus ganancias en función de las tarifas y el número de seguidores de su canal. Las actividades descritas violan varias leyes chinas, que prohíben la venta de pornografía, la instalación de cámaras sin consentimiento y el uso no autorizado de plataformas de mensajería.
La investigación recoge testimonios de consumidores, entre ellos una persona de Hong Kong que asegura haber accedido a estos contenidos desde la adolescencia y que fue grabada sin saberlo; tras encontrar sus imágenes en Telegram, adopta medidas para evitar ser reconocido en público. Ante la publicación del reportaje, la plataforma de mensajería señaló que prohíbe la difusión de ese tipo de material, recibe denuncias con regularidad y elimina diariamente grandes cantidades de contenidos dañinos.
Fuente: contactonoticias.com.mx
