En Guanajuato Capital, la regidora del Partido del Trabajo, Olga Durán Torres, ha denunciado al regidor panista Daniel Barrera por violencia política de género ante el Instituto Electoral del Estado de Guanajuato (IEEG). Este incidente ha generado inquietud en la comunidad sobre la dinámica en el Ayuntamiento y su posible repercusión en la participación política de las mujeres.
Durante una reciente rueda de prensa, Durán Torres expuso que su denuncia se origina en un episodio ocurrido el 10 de junio, cuando Barrera se dirigió a ella de manera “misógina y condescendiente” durante una sesión del Ayuntamiento. La regidora cuestionó la decisión de la alcaldesa, Samantha Smith Gutiérrez, de otorgar permisos a la empresa Transportes TEB para celebrar contratos de transporte público, un tema que ha suscitado críticas por la falta de transparencia y el deterioro de las unidades en funcionamiento.
El IEEG, tras recibir la denuncia, resolvió en un tiempo récord de 24 horas que no había existido violencia política de género en las declaraciones de Barrera, una decisión que sorprendió a Durán y generó cuestionamientos sobre la imparcialidad del organismo, dado el alto número de denuncias pendientes que enfrenta.
El respaldo de las colegas de Durán, así como la diputada Carolina León Medina, destaca la importancia de escuchar y respetar la voz de las mujeres en la política. La regidora enfatizó que su intención no es silenciar el debate, sino asegurar que las mujeres sean tratadas con respeto y dignidad en sus intervenciones.
El Partido del Trabajo ha anunciado su intención de impugnar la resolución del IEEG, lo que podría poner de relieve la urgencia de abordar las dinámicas de poder en la política local. Asimismo, se ha solicitado una disculpa pública y un curso sobre violencia de género para el regidor.
La alcaldesa Smith Gutiérrez, al ser consultada sobre el caso, reafirmó su compromiso con el respeto hacia todas las y los integrantes del Ayuntamiento, aunque sus declaraciones generaron confusión sobre su apoyo a las regidoras ante situaciones de este tipo. Este hecho representa un desafío no solo para la administración municipal, sino también para la comunidad guanajuatense, que sigue observando cómo se gestionan estos conflictos en el contexto de la participación política femenina.
