Una reciente decisión del abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), Maciej Szpunar, sugiere que la inteligencia artificial Gemini podría estar violando los derechos de autores y editores al reutilizar contenido sin autorización. Esto tiene implicaciones directas para el mundo del periodismo, ya que pone en duda el valor de las obras originales y la forma en que las plataformas digitales monetizan este contenido. Los usuarios pueden obtener información sin acceder a las fuentes, lo que plantea un desafío a la sostenibilidad económica de los medios.
La disputa se originó en Hungría, donde Like Company demandó a Google, alegando que Gemini utilizaba sus artículos sin permiso para generar respuestas a usuarios. Un caso específico involucra un artículo sobre Kozsó, un cantante local, donde el asistente IA proporcionó un resumen detallado de la situación. Ante la incertidumbre legal, un tribunal húngaro se dirigió al TJUE para buscar claridad.
No todas las respuestas generadas por inteligencia artificial son consideradas infracciones, según la legislación europea, que diferencia entre hechos y su expresión textual. Sin embargo, el abogado Szpunar indica que Gemini puede estar infringiendo los derechos de los editores al reproducir sus publicaciones de manera reconocible o eludir restricciones técnicas de protección. Aunque el modelo puede estar exento bajo excepciones de minería de datos, no hay evidencia de que los artículos de Like Company se utilizaran en el entrenamiento de Gemini.
Este dilema también se refleja en cómo cambia el modelo de negocio de los medios. Cuando usuarios obtienen respuestas directamente de Gemini, puede disminuir el tráfico hacia los sitios originales, afectando los ingresos por publicidad y suscripciones. Mientras algunas plataformas de IA ofrecen acuerdos comerciales con ciertos editores, estas compensaciones no son universales.
Datos de Pew Research Center revelan que en 2025, solo el 8% de los usuarios clicaron en enlaces de medios cuando houve resúmenes de IA en los resultados, comparado con un 15% cuando estos no estaban presentes. Además, el Reuters Institute reportó una caída del 33% en el tráfico orgánico hacia más de 2.500 sitios web entre finales de 2024 y finales de 2025. En respuesta, la regulación europea ha comenzado a actuar: Francia multó a Google con 250 millones de euros en 2024 por infringir los derechos de editores en su uso de contenidos en Bard, la plataforma que precedió a Gemini.
Finalmente, será el TJUE quien emita una sentencia vinculante sobre esta cuestión, pero la resolución detallada dependerá del tribunal nacional, que deberá determinar si se ha producido una infracción y qué consecuencias pudieran derivarse.
