La reciente tragedia en Ostuacán, Chiapas, ha dejado una profunda herida en la comunidad. Un doble feminicidio, que cobró la vida de Míriam Cruz Alpuche y su nieta de 12 años, ha sido catalogado por las autoridades como un acto de venganza personal. La Fiscalía General del Estado ha señalado a Armando “N” y Andrés “N” como presuntos responsables de este crimen, lo que ha generado una ola de indignación y búsqueda de justicia entre los ciudadanos.
Los hechos comenzaron el 19 de octubre, cuando ambas víctimas desaparecieron después de dirigirse a un rancho en Tanchichal. Tras varios días de búsqueda, sus cuerpos fueron encontrados con signos de violencia. La activación de una Alerta Amber y la intensa participación de familiares y pobladores resaltan el dolor y el esfuerzo comunitario ante tal situación.
En un mensaje, el fiscal Jorge Luis Llaven Abarca explicó que las investigaciones apuntan a que los dos hombres siguieron a las víctimas hasta el lugar del crimen. Las medidas de seguridad se reforzaron tras la detención de estos individuos, pero la situación se tornó caótica cuando un grupo de pobladores, buscando justicia, ingresó a las instalaciones de la alcaldía para sacarlos. Esta decisión resultó en la muerte de Andrés “N” y en el rescate lesionado de Armando “N”.
Ante este lamentable suceso, la Fiscalía está avanzando en su proceso de investigación, mientras que el Gobierno de Chiapas ha reiterado su compromiso de aplicar la ley y garantizar que no haya impunidad. Sin embargo, la conmoción en Ostuacán persiste, con la comunidad clamando por un ambiente seguro y justo para todos.
El gobernador Eduardo Ramírez Aguilar ha instado a los habitantes a confiar en las instituciones y evitar acciones que puedan agravar la situación. Su llamado busca prevenir más violencia y asegurar que la justicia siga su curso adecuado, enfatizando que el camino hacia la paz debe ser construido desde el respeto a la ley y los derechos de todos.
