La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, ha propuesto ante el Parlamento Europeo un plan para enfrentar la creciente volatilidad en el mercado energético. La iniciativa busca agrupar la demanda de energía en toda la Unión Europea, permitiendo compras conjuntas como si se tratara de un solo país. Esta estrategia se presenta tras haber pagado más de 100.000 millones de euros en combustibles fósiles desde el inicio del conflicto en Ucrania, lo que ha inflado significativamente la factura energética debido a un aumento del 140% en los precios del gas.
La propuesta sugiere centralizar las compras de gas, petróleo, hidrógeno verde y minerales críticos. De este modo, se evitarían 27 negociaciones individuales, lo que podría resultar en acuerdos más favorables para los países miembros. No obstante, Von der Leyen ha destacado que esta medida no soluciona los problemas estructurales a largo plazo. Para eso, la electrificación de la economía europea es clave, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles y mejorando la resistencia ante perturbaciones externas.
La urgencia por aumentar la soberanía energética se convierte en un tema central. Europa, aún dependiente de gas y petróleo, busca que la electrificación de su mix energético pase del 23% al 46% para 2040, lo que podría traducirse en ahorros de hasta 260.000 millones de euros anuales en compras de energía. Sin embargo, las reservas de gas en Europa son las más bajas en la historia reciente, lo que plantea un reto crucial para el próximo invierno.
