Dieciséis restaurantes en Barcelona están en el punto de mira tras contratar a influencers para promocionar sus negocios. La promoción, que parecía exitosa, desencadenó una investigación por un consumo eléctrico inusualmente bajo, teniendo en cuenta la gran cantidad de clientes que estos locales mostraban en redes sociales. La compañía eléctrica Endesa, a través de su inteligencia artificial, analizó datos de consumo y tamaño, concluyendo que los restaurantes estaban presuntamente enganchados ilegalmente al suministro eléctrico del alumbrado público.
Esta situación pone en evidencia un método de marketing que, aunque efectivo a corto plazo, podría acarrear graves repercusiones legales. Los técnicos de Endesa han informado de un aumento de fraudes similares, en los que locales grandes reportan consumos bajos que no corresponden con su tamaño. En 2025, se identificaron 72,700 casos de fraude, la cifra más alta en cinco años, lo que indica un problema persistente en el sector.
En el contexto legal, enganchados al alumbrado público se consideran un delito penal de defraudación. Aunque la falta de pago domina en el ámbito económico, las consecuencias legales pueden ser severas. En el caso de los restaurantes, podrían enfrentarse a multas o incluso a sanciones severas en el contexto de la nueva legislación.
El uso de inteligencia artificial por parte de Endesa para rastrear patrones de consumo y relacionarlos con la actividad de los negocios se ha vuelto crucial en la detección de fraudes. Esta tecnología no solo está ayudando a la empresa a identificar irregularidades, sino que también sugiere un cambio en la forma en que se investigan estos delitos. La combinación de datos visuales de redes sociales y el análisis eléctrico abre un nuevo camino en la verificación del consumo energético de los negocios.
En Barcelona, el problema del fraude energético no es nuevo. En 2025 se reportaron 5,487 casos, que aumentan año tras año. Además, el 52% de la energía defraudada proviene de grandes consumidores, indicando que el fenómeno va más allá de pequeños comercios.
Investigaciones recientes resaltan la importancia de la integridad en el consumo energético y advierten sobre las posibles repercusiones económicas de estas prácticas, que se estima que encarecen la factura eléctrica en alrededor de 150 millones de euros anuales. La tecnología y la legislación están convergiendo para abordar esta cuestión, y los negocios que operan al margen del sistema tradicional están en el centro de esta batalla.
La utilización de datos de redes sociales en investigaciones sobre fraude plantea cuestiones éticas y legales que aún están en desarrollo. Este caso ilustra cómo una estrategia de marketing atractiva puede convertirse en un problema de gran escala, destacando la necesidad de abordar la transparencia en la promoción y consumo energético en el sector.
