La ausencia de Nemesio Oseguera, alias «El Mencho», pone en riesgo la estabilidad de zonas donde opera el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y genera incertidumbre entre la población de estados como Michoacán, Guanajuato, Veracruz y Guerrero. La decisión sobre quién asume el control tendrá repercusiones directas en la seguridad local y en el orden público de esas regiones.
El CJNG enfrenta una encrucijada: o uno de los liderazgos identificados logra imponerse como mando único, o la falta de acuerdos desemboca en una oleada de violencia interna o en la expansión de grupos rivales que aprovechen el vacío de poder. Especialistas en seguridad alertan que los hombres más cercanos a Oseguera se consideran con derecho a heredar el mando de una organización caracterizada por su violencia y rápida expansión.
Analistas señalan que la estructura del cártel era altamente vertical, con decisiones que pasaban primordialmente por «El Mencho», por lo que su ausencia constituye un golpe estructural. Ese diseño organizativo dificulta una transición ordenada y aumenta la posibilidad de fracturas internas si no surge un liderazgo claro y aceptado por las facciones.
Autoridades y expertos han identificado al menos cuatro figuras con capacidad de disputarse el control: Audias Flores Silva, alias «El Jardinero»; Ricardo Ruiz Velasco, «Doble R»; Heraclio Gutiérrez Martínez, «Tío Lako»; y Juan Carlos Valencia González, «El 03». La ambición de estos mandos podría llevar tanto a la consolidación del cártel bajo un nuevo líder como a su división en varias organizaciones regionales.
Si se impone la negociación interna entre comandantes, uno de ellos podría asumir la jefatura y mantener cohesionada la estructura criminal; de lo contrario, existe el riesgo de una guerra sucesoria. Otra posibilidad es una fragmentación controlada, con grupos que actúen bajo un mismo membrete pero con autonomía de mando en distintas plazas.
Además del conflicto interno, los especialistas advierten que cárteles rivales podrían aprovechar el reacomodo para disputar territorios. Entre los competidores mencionados figuran facciones del Cártel de Sinaloa, La Familia Michoacana, el Cártel del Golfo y el Cártel Santa Rosa de Lima, que podrían intentar recuperar o conquistar plazas relevantes.
En ese escenario la población sería la más afectada, atrapada entre ajustes internos, enfrentamientos territoriales y ofensivas de grupos rivales. Los expertos consideran que este periodo de reconfiguración podría redefinir el mapa del crimen organizado en México y alterar los niveles de violencia en las entidades donde el CJNG mantiene presencia.
Fuente: contactonoticias.com.mx
