En España miles de personas salieron a la calle para reclamar el fin de la violencia machista y denunciar las discriminaciones contra las mujeres, con una presencia destacada de manifestaciones en distintas ciudades del país. En varias marchas también se expresó rechazo a la guerra en Irán y a la intervención atribuida a Israel y a Estados Unidos.
El movimiento feminista español mostró nuevas divisiones en torno a la abolición de la prostitución y la ley que permite el cambio de sexo en el registro civil a partir de los 16 años por voluntad de la persona. Estas discrepancias marcaron el tono de algunas concentraciones y debates paralelos a las movilizaciones.
En París, sindicatos, asociaciones feministas y organizaciones de izquierda convocaron a una manifestación en la que participaron mayoritariamente mujeres, muchas de ellas jóvenes. Entre las asistentes estuvo Gisèle Pelicot, conocida por haber denunciado agresiones sexuales que sufrió mientras estaba inconsciente por ansiolíticos que le administraba su marido.
Las consignas en las pancartas se centraron en la lucha contra la violencia sexista y sexual, con lemas como «Alto a la violencia sexista y sexual» y mensajes que recordaban que la mayoría de las agresiones son cometidas por personas conocidas de las víctimas. La presencia de jóvenes subrayó el carácter generacional de muchas reivindicaciones.
En el Sudeste asiático, miles de personas se movilizaron bajo el lema «Ejercer la libertad, justicia y dignidad para niñas y mujeres» en países como Camboya, Filipinas e Indonesia. Las protestas exigieron políticas públicas más efectivas para avanzar en la igualdad de género.
En Camboya, las organizaciones señalaron la persistencia de una amplia disparidad de género y la escasa representación femenina en puestos de liderazgo, pese a medidas recientes destinadas a aumentar su participación. En Filipinas, las manifestantes en Manila reclamaron mayores garantías en el acceso a la salud y respeto en el ámbito laboral.
Las demandas en Filipinas incluyeron además la eliminación de barreras legales y sociales que limitan los derechos de las mujeres en un contexto donde el aborto y el divorcio siguen estando prohibidos por la influencia de la iglesia católica. En conjunto, las protestas en Europa y Asia reafirmaron la exigencia global de medidas concretas para erradicar la violencia de género y garantizar la igualdad.
Fuente: contactonoticias.com.mx
