En México, alrededor de 40 mil productores orgánicos, en su mayoría de pequeña y mediana escala, cultivaron 210,504 hectáreas distribuidas en estados como Chiapas, Sonora, Jalisco, Sinaloa, Baja California, Michoacán y Oaxaca, y reportaron más de 370 productos frescos y más de 1,700 procesados. La actividad tiene impacto en diversas regiones del país y concentra variedad de cultivos y sistemas productivos.
Entre los alimentos orgánicos certificados figuran café, miel, polen, propóleo, jalea real, huevo, carne de pollo, leche de caprino, leche bovina y carne bovina. También se producen múltiples hortalizas y frutas destinadas tanto al consumo fresco como a la transformación.
Los productos orgánicos se obtienen mediante prácticas que evitan pesticidas sintéticos, fertilizantes químicos, hormonas y organismos genéticamente modificados, y promueven métodos sostenibles que cuidan el suelo y la biodiversidad. Esa definición respalda las normas de producción y procesamiento aplicadas por los certificadores.
Los Organismos de Certificación Orgánica realizan evaluaciones para combatir la falsificación, brindar certeza a los consumidores y añadir valor a las mercancías, lo que facilita el acceso a mejores mercados nacionales e internacionales. La certificación busca garantizar la integridad de la cadena productiva.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, junto con alrededor de 21 organismos de certificación y los productores, ha señalado que la producción orgánica mantiene dinamismo gracias a la coordinación entre autoridades y sectores productivos. Esa colaboración fue tema en la décima reunión anual entre el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria y los organismos de certificación, celebrada en la Universidad Autónoma Chapingo.
Cada vez más productores se adhieren a la Ley de Productos Orgánicos, lo que ofrece garantías a los consumidores sobre la integridad de los alimentos orgánicos, resultado de años de trabajo institucional y técnico. La regulación refuerza la confianza en el mercado interno.
México y Canadá intercambian productos orgánicos sin necesidad de una doble certificación al reconocer la equivalencia de sus sistemas, lo que facilita el comercio bilateral en este sector. Ese trato reduce trámites para los exportadores y productores.
En la estructura productiva, el café representa aproximadamente 33% de la superficie certificada; aguacate, naranja, mango y agave concentran cerca del 16%; y el 51% restante se distribuye entre cultivos como coco, ajonjolí, cacahuate, cártamo, nuez, uva, limón, espárrago, quínoa, fresa, plátano, maíz, apio y frambuesa. Esa diversidad refleja distintos climas y mercados.
La recolección silvestre certificada abarca unas 271,799 hectáreas, con Quintana Roo destacando por la explotación de chicle, Jalisco por la recolección de agave, Campeche también por chicle y Baja California por yuca. Ese aprovechamiento suma valor a productos tradicionales.
En el rubro de procesados, existen alrededor de 1,700 productos certificados que incluyen jugos y bebidas, aceites esenciales, aceites y grasas comestibles, helados y paletas, harinas, lácteos, salsas y condimentos, frutas secas, vegetales deshidratados, cereales y granos. La oferta procesada amplía oportunidades comerciales y de valor agregado para los productores.
Fuente: contactonoticias.com.mx
