China ha decidido reforzar su industria de semiconductores mediante nuevas regulaciones que protegen el diseño de circuitos integrados. Esta actualización, firmada por el primer ministro Li Qiang, entrará en vigor el 15 de octubre. La medida busca asegurar que el conocimiento generado en el país no sea mal utilizado ni robado, en un contexto donde las tensiones tecnológicas entre Estados Unidos y China son cada vez más evidentes.
Las nuevas reglas se centran en la disposición de los elementos dentro de los chips, un área que requiere mucho esfuerzo de ingeniería. A diferencia de las fábricas que producen los semiconductores, estas normativas protegen la creatividad detrás de su diseño, que a menudo se lleva a cabo de manera independiente. Se busca, así, garantizar que los diseños no puedan ser apropiados por terceros sin el consentimiento adecuado.
Para registrar estos diseños, los solicitantes deberán demostrar su originalidad y que han sido fruto de una actividad creativa genuina. Esto implica una revisión más rigurosa, diseñada para filtrar las solicitudes débiles y evitar el aprovechamiento indebido de trabajos ajenos. Pekín está tratando de dificultar la copia de esa propiedad intelectual, lo que podría tener un impacto significativo en la competitividad de su sector tecnológico.
Las nuevas regulaciones también plantean consecuencias si se infringen los derechos de diseño. Los daños se calcularán en función de las pérdidas del titular o las ganancias del infractor, y se podrán imponer sanciones en casos graves. Además, este marco normativo aclara cómo se pueden licenciar y transferir los derechos sobre estos diseños, consolidando su valor en el mercado.
A pesar de esto, China no está implementando controles adicionales a la exportación de tecnología, lo que sugiere que la reforma no busca cerrar fronteras, sino más bien proteger los avances tecnológicos internos. Esta estrategia responde a años de limitaciones impuestas por Estados Unidos en acceso a herramientas de diseño avanzadas y facilidades de fabricación, buscando afianzar lo que considera su propia tecnología.
