El Gobierno federal anunció que enviará esta semana ayuda humanitaria a Cuba, lo que sitúa al país en el centro de un conflicto diplomático sobre el suministro de energía y la respuesta a necesidades humanitarias en la isla. La decisión plantea implicaciones directas para la política exterior y las relaciones con Estados Unidos.
La asistencia será coordinada por la Secretaría de Marina e incluirá alimentos y otros productos básicos para atender necesidades inmediatas de la población cubana. Las autoridades señalaron que la entrega busca cubrir urgencias mientras se exploran soluciones diplomáticas.
La Presidencia informó que, además del envío de ayuda, se busca «por todas las vías diplomáticas» retomar el envío de petróleo a Cuba, afectado por restricciones impulsadas por Estados Unidos. La postura oficial subraya el carácter humanitario de cualquier suministro energético.
La mandataria negó haber tratado el tema directamente con el presidente de Estados Unidos y explicó que la Secretaría de Relaciones Exteriores llevó conversaciones con representantes estadounidenses a través del canciller Juan Ramón de la Fuente. El Gobierno mantiene que el diálogo con socios internacionales es necesario para resolver la situación.
La Casa Presidencial respondió a declaraciones de la contraparte estadounidense que afirmaron que se pidió a México frenar los envíos de petróleo y que la solicitud fue aceptada, presentando esas afirmaciones como parte del debate diplomático en curso.
El canciller afirmó ante legisladores que México no detendrá la ayuda humanitaria «donde sea requerida» y defendió que la postura del país se basa en principios constitucionales y en el derecho internacional, insistiendo en la importancia de mantener abiertos los canales de diálogo.
México se ha convertido en el principal suministrador de petróleo a Cuba tras el declive de los envíos desde Venezuela, con exportaciones que superan los 1.106 millones de dólares en los primeros 13 meses del gobierno actual.
Fuente: contactonoticias.com.mx
