El reciente informe “Indicators of Global Climate Change”, elaborado por un equipo de más de 70 investigadores de 56 instituciones a nivel global, revela un incremento del calentamiento global que ha alcanzado los 1,37 °C en 2025, una cifra alarmante que implica cambios radicales en nuestro entorno y en nuestras vidas. Según este estudio, si no se realizan cambios significativos, es probable que sobrepasemos los 1,5 °C en aproximadamente cuatro años. Este fenómeno sigue siendo impulsado por la actividad humana y plantea serias preocupaciones sobre el futuro de la humanidad.
El ritmo de calentamiento se ha mantenido en niveles históricos, con un incremento de aproximadamente 0,27 °C por década. Este análisis se basa en datos del programa Copernicus y de repositorios como NASA Earthdata. Entre las causas de este aumento se encuentran niveles récord de gases de efecto invernadero y una notable reducción en las emisiones de dióxido de azufre, lo que ha dejado a los gases de efecto invernadero actuar sin la mitigación previa que ofrecían esos aerosoles.
Un aspecto crítico del informe es el desequilibrio energético de la Tierra. Este indicador señala cómo se acumula el calor en el sistema terrestre y ha alcanzado valores récord desde la década de 1970. Según Piers Forster, director del Priestley Centre for Climate Futures, este desequilibrio, sin la influencia humana, debería ser cercano a cero, pero ha experimentado un crecimiento significativo en las últimas décadas.
La actualización del presupuesto de carbono restante es otro dato relevante. Para el inicio de 2026, se estima que quedan apenas 130 gigatoneladas de CO₂ que pueden ser emitidas antes de que se vuelva inevitable sobrepasar el límite de 1,5 °C. Con emisiones globales en 2024 alcanzando un récord de 56,8 gigatoneladas de CO₂ equivalente, se prevé que este presupuesto se agote en aproximadamente tres años.
El informe también hace notar el impacto directo sobre los océanos, que funcionan como sumideros térmicos. En 2025, se registraron 65 días de olas de calor marinas, una cifra que ha aumentado significativamente desde 1991 y que altera el intercambio de carbono entre el océano y la atmósfera, además de amenazar hábitats marinos y estructuras costeras.
Finalmente, el aumento del nivel del mar, impulsado por el deshielo y la expansión térmica del agua, ha alcanzado un récord de 23 centímetros desde 1901, con una tasa de subida que promedia 1,8 mm anuales y que continúa acelerándose.
