Un fallo en la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) encarecería el comercio mexicano y tendría un efecto negativo sobre la actividad económica del país, advirtió la consultora Ernst & Young (EY). El riesgo se considera de alta relevancia para empresas y autoridades por su impacto en costos y cadenas de suministro locales.
La negociación se mueve entre escenarios que van desde una discusión prolongada hasta el uso de la cláusula de extinción (Sunset Clause) como herramienta de presión, lo que podría derivar en revisiones más frecuentes y mayor volatilidad política. Ese mecanismo abriría la puerta a ajustes anuales de las reglas del tratado.
En un escenario de ruptura, EY estimó que los aranceles efectivos para México podrían subir del 9% al 17%, con una caída proyectada del PIB de 0.7% en el año siguiente a la ruptura. La mediana de especialistas, excluyendo ese escenario extremo, proyecta en cambio un repunte del 1.8%.
La firma enmarcó el riesgo en un cambio de paradigma global, donde los gobiernos priorizan la seguridad nacional sobre la eficiencia económica, impulsando la regionalización de las cadenas de suministro. Ese enfoque ya está modificando decisiones de inversión y estrategias de nearshoring.
La revisión estará marcada por el “factor China”, con fuerte presión de Estados Unidos para evitar la triangulación de productos provenientes de ese país, lo que endurecería las reglas de origen en sectores como el automotriz. También se prevén solicitudes vinculadas a intereses estadounidenses en energía y minerales críticos.
Entre empresarios mexicanos se registra un tono de confianza: el 92% prevé un aumento de ingresos en los próximos doce meses, según EY, una señal de resiliencia ante tensiones geopolíticas. Ese optimismo impulsa estrategias corporativas orientadas a crecimiento y adaptación.
En materia de fusiones y adquisiciones, el 65% reportó planes de M&A para ganar escala y el 80% dijo priorizar alianzas sobre compras directas para mantener agilidad y reducir consumo de capital. El capital mexicano se enfoca principalmente en socios del T-MEC —Estados Unidos y Canadá—, seguidos de Brasil y España.
En el frente laboral, la agenda laboral del próximo periodo pasa de cumplimiento a rentabilidad, con reformas que obligan a replantear la organización del trabajo. Entre las posibles disposiciones mencionadas figuran la reducción de la jornada a 40 horas, rediseños por la adopción de inteligencia artificial, la implementación de la llamada “Ley Silla” y mayores costos derivados del incremento en el salario mínimo.
EY también advirtió sobre el avance de inspecciones digitales y la necesidad de expedientes laborales sólidos, así como de una gestión preventiva del entorno sindical. Las empresas deberán fortalecer controles y documentación para enfrentar fiscalizaciones y conflictos laborales.
Sobre turismo, la firma consideró que el próximo Mundial de Fútbol será un catalizador económico y una prueba para la infraestructura, con una afluencia estimada de hasta cinco millones de visitantes y un gasto promedio diario de 8,000 pesos. El evento dejaría un legado en conectividad para Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, al tiempo que podría generar presiones inflacionarias por la alta demanda en la temporada alta.
Fuente: contactonoticias.com.mx
