En Pakistán, la confirmación del gobierno de que el ex primer ministro Imran Khan fue sometido a una intervención ocular sin aviso a su entorno ha provocado alarma entre su partido y reavivado el debate sobre su estado de salud bajo custodia. Khan, encarcelado desde hace más de dos años en la cárcel de Adiala, es una figura de gran peso político local y su situación tiene repercusiones en la escena pública del país.
El ministro de Información, Attaullah Tarar, informó que Khan fue sacado de su celda y trasladado a un hospital de Islamabad durante la noche, sin notificación previa a su familia ni a sus abogados. Según el gobierno, el ex primer ministro fue sometido a «un procedimiento médico de 20 minutos» y posteriormente regresó a la prisión.
Tarar aseguró que durante el procedimiento los signos vitales de Khan permanecieron estables y que se encuentra sano. La versión oficial subraya la brevedad del tratamiento y la ausencia de complicaciones inmediatas.
El partido Pakistan Tehreek-e-Insaf (PTI) rechazó esa versión y afirmó que la intervención se realizó sin la autorización de la familia ni el conocimiento de los asesores legales. El portavoz del PTI, Syed Zulfiqar Bukhari, señaló en un comunicado que no se informó a los representantes del líder opositor sobre el traslado ni el tratamiento recibido.
El PTI también advirtió de la falta de datos verificables por parte de las autoridades respecto al estado de salud del detenido, los detalles del tratamiento, los especialistas implicados y la justificación de su regreso inmediato a prisión. El partido afirma disponer de información de terceros sobre un diagnóstico referido como oclusión de la vena central de la retina (CRVO).
Esa patología, según el PTI, puede provocar un bloqueo del flujo sanguíneo en el ojo y derivar en una pérdida permanente de la visión si no se somete a seguimiento especializado y constante. Ante la posibilidad de un deterioro de la salud bajo custodia estatal, el PTI ha solicitado formalmente la supervisión de misiones diplomáticas extranjeras y ha denunciado que la denegación de acceso a la familia vulnera derechos humanos básicos.
Khan, exestrella de críquet convertido en político y de 72 años, permanece en prisión mientras persisten versiones contrapuestas sobre su atención médica y su evolución clínica. Las discrepancias entre la versión oficial y las que aporta su partido mantienen la tensión sobre la gestión de la salud de detenidos políticos en el país.
Fuente: contactonoticias.com.mx
