Un nuevo estudio revela que el riesgo de tsunami en lagos, como el de Iseo en el norte de Italia, es influenciado no solo por la sismicidad, sino también por la actividad humana. Investigadores han reconstruido eventos de tsunamis ocurridos en 1117 y 1222, vinculándolos a deslizamientos en el delta del río Oglio, el cual se debilitó por la erosión provocada por prácticas humanas como la agricultura y la tala de árboles. El terremoto de 1117 generó olas de más de 50 metros, lo que tuvo un impacto devastador en las comunidades cercanas.
La investigación, que combina análisis de sedimento y simulaciones numéricas, indica que la erosión ha aumentado desde la época romana, triplicando el aporte de sedimentos al lago. Actualmente, más de 370.000 personas residen permanentemente alrededor de los lagos Garda, Como e Iseo, sin contar a los millones de turistas. Esta continua degradación de la tierra mantiene el riesgo de un evento similar en el futuro.
El estudio también destaca que los deslizamientos no son exclusivos de los Alpes, habiéndose documentado tsunamis en otros lagos del mundo. Es fundamental tomar conciencia del impacto que nuestras actividades tienen en el medioambiente, ya que, aunque estos fenómenos son poco comunes, sus consecuencias pueden ser devastadoras.
