La sauna se ha consolidado como una opción popular en los gimnasios modernos, ofreciendo a los usuarios una experiencia de relajación que presuntamente trae múltiples beneficios para la salud. Sin embargo, diversas investigaciones sugieren que no todo lo que reluce es oro. Los datos sobre los beneficios de la sauna, en gran parte derivados del estudio de la cohorte KIHD, indican que aquellos hombres finlandeses que asistían de 4 a 7 veces por semana tenían un 63% menos de riesgo de muerte súbita cardíaca en comparación con quienes solo lo hacían una vez. También se señaló una reducción del 65% en el riesgo de demencia y del 61% en el de ictus.
Pese a estas cifras, la interpretación de los resultados ha generado debate. La causalidad inversa plantea que no es la sauna la que prolonga la vida, sino que únicamente las personas en buen estado de salud son capaces de tolerar su uso frecuente. Por ejemplo, alguien con problemas cardíacos podría dejar de asistir a las sesiones antes de figurar en estas estadísticas. Así, la sauna podría ser más un indicador de salud que un determinante directo de bienestar.
Para abordar estas cuestiones, ensayos clínicos recientes han aportado más claridad. Un estudio de 2022 mostró que 15 minutos de sauna después del ejercicio podían disminuir la presión arterial en comparación con el ejercicio solo, aunque no afectaron la variabilidad de la frecuencia cardíaca. Por otro lado, una investigación del Instituto del Corazón de Montreal en 2023, que incluyó a 41 pacientes con enfermedad coronaria estable, no registró mejoras significativas en la función cardiovascular tras varias sesiones semanales.
A corto plazo, la sauna provoca una dilatación vascular que hace trabajar al corazón de manera similar al ejercicio ligero, lo que podría tener algún beneficio inminente. Además, se ha encontrado que una sesión de 30 minutos puede movilizar células inmunitarias, apoyando temporalmente el sistema inmunológico. Sin embargo, este efecto no está exento de riesgos. Investigaciones han demostrado que el uso frecuente de la sauna puede reducir el recuento y la movilidad de los espermatozoides en hombres sanos, aunque este efecto es temporal y se revierte con la interrupción de las sesiones.
Así, mientras la sauna puede ofrecer ciertos beneficios, es esencial considerar estos hallazgos en un contexto más amplio, que valore la condición física y salud general de cada individuo antes de incluirla como parte de una rutina saludable.
