El Ministerio de Digitalización de Dinamarca inició en junio de 2025 un experimento significativo para reducir su dependencia de Microsoft Office, poniendo a prueba la suite ofimática de código abierto Collabora. Esta decisión responde a un interés por la soberanía digital y se lleva a cabo en un contexto donde las administraciones buscan alternativas a las herramientas de grandes corporaciones tecnológicas, lo que podría redefinir el modo en que muchas entidades gubernamentales operan diariamente.
El proyecto convocó a 38 empleados del ministerio, que utilizaron un módulo de edición de documentos de Collabora integrado en la plataforma de gestión de expedientes F2, desarrollada por cBrain. La iniciativa no solo buscaba implementar una alternativa, sino hacer que el proceso de transición fuera lo menos disruptivo posible, garantizando la continuidad en el uso de formatos y plantillas existentes.
Sin embargo, la implementación encontró varios problemas técnicos. Los empleados experimentaron dificultades con los estilos y el formato de los documentos, incluyendo la falta de ciertas tipografías y errores en la presentación de textos. Estas incidencias, aunque parecieran menores, podrían afectar significativamente la colaboración en la redacción de informes y otros documentos importantes.
A pesar de intentos por resolver estos inconvenientes, el experimento se vio interrumpido en el contexto de un cambio administrativo tras las elecciones danesas y, al final de 2026, Collabora dejó de ser utilizada en el ministerio, sin planes para retomar el piloto. La evaluación programada para octubre de 2025, que podría haber proporcionado valiosa información para futuras migraciones a software libre, no se llevó a cabo.
No obstante, Dinamarca sigue explorando alternativas a soluciones privativas. Desde diciembre de 2025, la Autoridad de Seguridad Vial se ha involucrado en un nuevo proyecto llamado SIA Open, con el objetivo de ofrecer un entorno de trabajo basado en tecnología de código abierto. Además, se han destinado recursos significativos, con la asignación de 80 millones de coronas danesas, para un plan de soberanía digital que se desarrollará entre 2026 y 2029, lo que indica que el interés por tecnologías alternativas persiste en la administración pública danesa.
