El Arzobispado de Granada ha emitido una alerta a sus sacerdotes sobre la posibilidad de profanaciones en templos, especialmente durante la celebración de Halloween. Esta advertencia, basada en informaciones de la policía, sugiere que algunos actos vandálicos podrían estar relacionados con actividades promovidas por grupos satánicos. Aunque no se han especificado las parroquias afectadas, se insta a los sacerdotes a ser cautelosos, especialmente en las iglesias menos frecuentadas.
En paralelo, el Ayuntamiento de Pulianas ha reconocido actos vandálicos en su cementerio, como la destrucción de lápidas y maceteros. Este municipio planea implementar un sistema de videovigilancia para abordar la situación. A pesar del contexto de Halloween, las autoridades aún no han confirmado la presencia de sectas satánicas como responsables de estos incidentes.
En Galicia, se documentaron robos en cuatro iglesias en un periodo que abarca de agosto a octubre. Los objetos sustraídos incluyeron copones de plata. Las autoridades están investigando estos sucesos, aunque hasta ahora no hay evidencia que vincule a un mismo grupo o motive religiosos detrás de ellos. La serie de robos no ocurrió durante la semana de Halloween, lo que complica la relación con las festividades.
En otras localidades, como Parla en Madrid, se reportaron robos específicos de formas consagradas en contextos de catequesis, pero sin pruebas concretas que relacionen estos actos con rituales satánicos. Los datos disponibles indican un incremento en las profanaciones, con siete incidentes reportados en el año, distribuidos entre Galicia, Madrid y Barcelona.
Respecto a la existencia de grupos satánicos en España, las estimaciones de la Iglesia hablan de más de 50, aunque no hay registros oficiales. Expertos advierten que muchas de las alertas sobre actividades satánicas pueden ser exageradas y asociadas más al vandalismo juvenil que a auténticos ritos oscuros. Asimismo, el pánico asociado al satanismo en España a menudo se basa en mitos urbanos que han sido desmentidos.
Finalmente, aunque la preocupación por posibles profanaciones es legítima, actualmente no hay suficiente evidencia que respalde teorías sobre un satanismo organizado como causa detrás de estos actos. La Iglesia y las fuerzas de seguridad continúan monitoreando la situación, sin ofrecer detalles adicionales en este punto.
