Moeve y Galp han decidido poner fin a sus negociaciones para crear un gigante de estaciones de servicio, tras no alcanzar un acuerdo que satisfaga sus criterios estratégicos. Esta ruptura, anunciada el lunes, significa que los planes para fusionar sus operaciones y posicionarse como competidores directos de Repsol en el sector energético ibérico quedan sin efecto, lo que impacta directamente en el mercado de combustibles y en la inversión en alternativas energéticas.
El proyecto, que en su conjunto hubiera agregado 3.500 estaciones de servicio y unas ventas superiores a 6,5 millones de toneladas de productos petrolíferos, prometía rivalizar con Repsol. Aunque las conversaciones comenzaron en enero con la idea de fusionar sus operaciones de refino y distribución, los plazos se extendieron varias veces, poniendo en evidencia la incertidumbre del mercado energético y sus fluctuaciones de precios.
Ambas compañías señalaron en un comunicado que la inestabilidad del mercado y los precios de la energía fueron factores claves en la decisión de romper las negociaciones. La presidenta de Galp, Paula Amorim, expresó su pesar por la falta de acuerdo, mientras que el consejero delegado de Moeve, Maarten Wetselaar, garantizó que su empresa continuará enfocándose en su transformación a pesar de la ruptura.
El acuerdo que se había propuesto no contemplaba una fusión completa, sino la creación de dos plataformas energéticas denominadas IndustrialCo y RetailCo. IndustrialCo se habría encargado de concentrar negocios B2B como refino y química, mientras que RetailCo se habría centrado en la movilidad y servicios para el consumidor.
Ambas empresas seguirán buscando avanzar hacia la sostenibilidad. Moeve ha iniciado el desarrollo del mayor proyecto de hidrógeno verde en Europa y está redirigiendo una significativa parte de sus inversiones hacia la transición energética, habiendo desinvertido en gran parte de sus activos de petróleo. Galp, por su parte, mantiene su compromiso con la transformación de su modelo de negocio, enfocándose en la sostenibilidad a largo plazo.
Con esta ruptura, Galp y Moeve continúan caminos separados en un mercado cada vez más competitivo, donde la transformación energética es un objetivo común. El impacto en sus acciones fue inmediato: la noticia de la ruptura afectó negativamente la valoración de Galp en el mercado, a pesar de una recepción positiva inicial del proyecto conjunto.
Este cambio en la dinámica del mercado refleja la creciente presión sobre las empresas energéticas para adaptarse y adoptar prácticas más sostenibles, un desafío que ambas compañías afrontarán ahora individualmente.
