Una nueva propuesta en Dinamarca busca abordar el uso no consentido de imágenes y voces generadas por inteligencia artificial. Este proyecto de ley tiene como objetivo que sea ilegal compartir representaciones digitales realistas de personas sin su autorización. La medida responde a la creciente preocupación sobre el uso de deepfakes en el que se han visto involucradas celebridades como Matthew McConaughey y Taylor Swift, quienes ya han registrado marcas para proteger su identidad.
La reforma de la ley de propiedad intelectual pretende brindar protección tanto a artistas como a ciudadanos comunes. Aunque el proyecto aún está en tramitación, se espera que entre en vigor a principios de 2027. Este movimiento se produce en un contexto donde la distinción entre imágenes auténticas y manipuladas se vuelve cada vez más difícil, complicando la posibilidad de reconocer deepfakes.
A nivel europeo, desde el 2 de agosto de 2026, se exige etiquetar los deepfakes bajo la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, con multas que pueden alcanzar los 15 millones de euros. Sin embargo, Dinamarca va más allá al otorgar a los individuos el derecho de rechazar estas imitaciones.
Francia y el Reino Unido también están implementando medidas para proteger a los ciudadanos. En Francia, es ilegal compartir contenido generado por IA sin consentimiento cuando no se indica claramente su naturaleza artificial. Mientras tanto, en el Reino Unido, la creación de deepfakes íntimos sin permiso es un delito, con penas de hasta dos años de cárcel.
Con la reforma danesa se establece un nivel de protección general contra imitaciones digitales y uno específico para artistas e intérpretes, aunque se permitirán excepciones para la sátira y la crítica. La ministra de Cultura, Zenia Stampe, ha señalado que el enfoque está en la rápida eliminación de contenido manipulado para mitigar los daños.
Si bien la propuesta es un avance para proteger los derechos de las personas, su eficacia dependerá de la capacidad para detectar y retirar el contenido problemático de forma eficiente, un desafío que enfrenta tanto a individuos como a tecnologías. Además, dado que internet es una red sin fronteras, la aplicación de esta ley se complica en un entorno global.
