Un reciente hallazgo en la cueva de Shanidar, en el Kurdistán iraquí, sugiere la existencia de violencia letal en humanos hace 75,000 años. Un neandertal conocido como Shanidar A, de aproximadamente 45 años, presenta un orificio en su omóplato compatible con el impacto de una lanza, lo que indica un ataque violento. Este descubrimiento no solo refuerza la idea de que las comunidades de neandertales experimentaron conflictos, sino que también evidencia su capacidad para cuidar de los heridos y de los muertos.
El equipo de investigación recreó la trayectoria del arma, que indica que el proyectil atravesó su pecho, afectando órganos vitales. Además, se descubrió que el mismo individuo había sobrevivido a un severo golpe facial que le dejó lesiones permanentes. Estos hallazgos indican que Shanidar A requirió cuidados prolongados, sugiriendo un nivel de empatía y compasión entre los neandertales.
El análisis de este fósil puede representar la evidencia más antigua registrada de violencia interpersonal con armas, un aspecto que ha estado escasamente documentado en periodos prehistóricos. La cueva ha sido clave para reexaminar la imagen tradicional de los neandertales, frecuentemente percibidos como seres brutales. Este caso también se vincula a prácticas funerarias simbólicas, ya que Shanidar A forma parte de un grupo de cuerpos hallados en el lugar, indicando un ritual de sepultura.
El estudio, que pone de relieve el complejo comportamiento social de los neandertales, también revela que el individuo sobrevivió al menos un año tras su agresión. Sin embargo, la naturaleza exacta del incidente sigue siendo objeto de debate. Aunque podría haberse tratado de un accidente durante la caza, la posición de la herida sugiere un ataque premeditado, posiblemente en el contexto de un conflicto entre neandertales.
La cueva de Shanidar ha sido fundamental en la paleoantropología, proporcionando evidencia significativa sobre el comportamiento de los neandertales. Las excavaciones previas han revelado más individuos, enriqueciendo nuestra comprensión sobre su vida y cultura. A pesar de la dificultad para encontrar pruebas de ataques con armas de madera debido a su escasa conservación, existen ejemplos en otros sitios arqueológicos que refuerzan estas investigaciones.
