El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos informa que el Huracán Trudy no alcanzará la categoría de huracán mayor en su camino hacia el suroeste y centro-oeste de México, aunque mantiene una alerta para los estados del Pacífico, donde se anticipan lluvias en las próximas horas. Inicialmente, se pronosticó que podría convertirse en un huracán de categoría 4, pero las condiciones actuales indican que su intensidad será menor.
Los vientos máximos sostenidos han sido reducidos a 140 kilómetros por hora, y la presión central es de 982 milibares. Este debilitamiento se atribuye a un enfriamiento de las aguas, un fenómeno relacionado con su lento movimiento sobre las rutas de tormentas anteriores y la entrada de aire seco. Estas condiciones ayudarán a limitar su fortalecimiento a un máximo de 145 kilómetros por hora, justo en el umbral de la categoría 1, especialmente al enfrentar una fuerte cizalladura que acelerará su degradación.
Actualmente, el huracán se localiza a 365 kilómetros al suroeste de Acapulco y a 505 kilómetros al sur-sureste de Manzanillo, avanzando hacia el nor-noroeste a una velocidad de 7 kilómetros por hora. Se espera que su centro pase cerca de la costa mexicana entre la noche del sábado y el domingo, reorientándose luego hacia el oeste-noroeste antes de convertirse en una baja remanente a principios de la próxima semana.
A pesar de esta disminución en la intensidad, el Gobierno de México ha extendido el aviso de huracán desde Manzanillo hasta Cabo Corrientes, manteniendo una vigilancia desde Manzanillo hasta Punta San Telmo. El Centro Nacional de Huracanes alerta que el ciclón podría generar lluvias acumuladas de entre 4 y 8 pulgadas, alcanzando hasta 15 pulgadas en estados como Michoacán, Colima y Jalisco. Esto podría provocar inundaciones repentinas, deslizamientos de tierra y oleajes destructivos en la región.
