La energía nuclear sigue generando debate en todo el mundo, con naciones como Francia que apuestan por esta fuente de energía y otras como Alemania que han decidido desmantelar sus centrales. Las diferencias en las políticas energéticas y los estudios sobre este tema son evidentes, revelando que la expansión de la energía nuclear se ha mantenido por debajo de las proyecciones optimistas desde los años 70, a pesar de un aumento en la generación eléctrica global.
Los reactores modulares pequeños, conocidos como SMR, están captando la atención de grandes inversores y empresas tecnológicas que requieren energía para sus servidores de inteligencia artificial. Aunque esta opción promete energía abundante y económica, su viabilidad para centros de datos está en duda debido a los altos costos de fabricación que la industria aún no ha conseguido reducir.
El tiempo estimado para desarrollar un proyecto piloto de SMR varía entre 15 y 20 años, y los expertos señalan que las expectativas de un despliegue masivo en el corto o medio plazo son poco realistas. Construir un reactor, ya sea convencional o modular, requiere inversiones que solo pueden asumir gobiernos y grandes corporaciones. Además, los seguros necesarios y los estrictos estándares de seguridad limitan aún más las propuestas.
A pesar de que existen reactores SMR comerciales en países como China y Rusia, la tecnología aún no se ha masificado y no ha demostrado los beneficios económicos esperados. Otro desafío importante sigue siendo la gestión de residuos radiactivos, con pocos países capaces de ofrecer una solución geológica a largo plazo.
Mientras tanto, las energías renovables han avanzado a pasos agigantados, con costos que han caído drásticamente, superando las expectativas puestas en la energía nuclear en los años 70. Esto ha llevado a una creciente preferencia por la energía solar y eólica, que ahora son alternativas más atractivas.
Aunque existe un continuo desarrollo en la energía nuclear y los SMR no son descartados, el historial de expectativas y promesas incumplidas advierte que cualquier renacimiento en esta área deberá ser respaldado por la operación de centrales, el cumplimiento de presupuestos y producción eléctrica real. Las proyecciones futuras ya no son suficientes para sostener la viabilidad de la energía nuclear.
