Washington ha acelerado la producción de su nueva B61-13, una bomba nuclear que se está fabricando en el complejo Y-12 de Tennessee. Los equipos han completado una etapa crítica de los componentes nucleares tres meses antes de lo planeado. Este avance se enmarca en un impulso general hacia la modernización del arsenal nuclear estadounidense, lo que podría impactar en la seguridad internacional y el equilibrio de poder en la región.
La producción de estos componentes, conocidos como “canned subassemblies”, tuvo lugar en Oak Ridge, donde se crean las piezas esenciales para el sistema explosivo. Este adelanto en el cronograma se traduce en una certificación de componentes que precede a la fecha de producción programada para 2026, asegurando su calidad para el arsenal. El 1 de septiembre se certificó el último componente, culminando el proceso de fabricación y pruebas aproximadamente siete meses antes de lo esperado.
Una vez producidas en Tennessee, las piezas serán trasladadas a la planta de Pantex en Texas para su ensamblaje en las bombas, posteriormente entregadas al Departamento de Defensa. El Pentágono introdujo oficialmente el programa B61-13 en octubre de 2023, y la primera unidad de producción se ensambló en mayo de 2025, casi un año antes del objetivo inicial.
La B61-13 es parte de una familia de armas nucleares cuya primera versión se desplegó en 1968. Este modelo aprovecha las capacidades industriales existentes y mejoras en seguridad y precisión, características de variantes anteriores. Además, se estima que la B61-13 puede alcanzar hasta 360 kilotones, proporcionando una capacidad de destrucción significativa para objetivos militares endurecidos.
Pese a su desarrollo ágil, el número total de B61-13 no incrementará el arsenal estadounidense, ya que cada unidad producida reemplaza a una B61-12 planeada. Este enfoque se enmarca en un esfuerzo más amplio de modernización de las fuerzas nucleares que incluye una actualización de bombarderos, misiles y submarinos.
Mientras que el rápido desarrollo de la B61-13 es un éxito industrial, también se suscita una reflexión crítica sobre el estado de la seguridad global, dado que la capacidad para fabricar tales armas es motivo de preocupación en términos de paz y estabilidad internacional.
