El exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, ha dejado este sábado el penal del Altiplano, aunque permanecerá en su domicilio bajo prisión preventiva mientras avanza el proceso legal en su contra por presunta participación en una red de contrabando de combustibles. Esta decisión, adoptada por una jueza federal, responde a solicitudes de su defensa, destacando su edad y problemas de salud.
Ruffo, de 74 años y miembro del Partido Acción Nacional (PAN), salió del centro penitenciario escoltado por la Guardia Nacional, que asumirá la vigilancia de su hogar. Este cambio de situación no implica su libertad; está vinculado a un proceso por delitos de delincuencia organizada y contrabando, lo que significa que enfrenta serias acusaciones que podrían tener un impacto significativo en el ámbito político y social.
Desde su detención el 16 de julio, Ruffo ha estado bajo investigación por su supuesta conexión con una estructura que utilizaba empresas para contrabandear combustibles desde Estados Unidos, en un caso conocido como “huachicol fiscal”. Este término se refiere al contrabando de hidrocarburos y a la evasión de impuestos, un problema que ha ido en aumento en el país.
La Fiscalía General de la República (FGR) asegura que este esquema involucraba transportar combustibles en ferrotanques con volúmenes declarados inferiores a los reales. La defensa de Ruffo sostiene que posee una participación mayoritaria en Ingemar, una de las empresas relacionadas con el caso, aunque niega cualquier responsabilidad operativa.
Actualmente, un tribunal ha suspendido temporalmente la apertura del juicio oral mientras se resuelve un amparo presentado por la defensa. Ruffo, quien hizo historia al convertirse en el primer opositor al PRI en ganar una gubernatura mexicana en más de seis décadas, sigue siendo una figura controversial en la política mexicana.
