Tingambato será la sede del encuentro de las cuatro regiones purépechas en torno al K’urhíkuaeri Kuinchekua, la ceremonia del Fuego y Año Nuevo purépecha, y se presentó el cartel oficial que acompaña esta edición. La obra fue difundida como la imagen representativa del encendido ritual que marca el inicio del ciclo ceremonial.
El diseño del cartel fue elaborado de manera participativa, según el Consejo Supremo Indígena de Michoacán, e involucra a encargados, comisionados, consejeros y artistas de la comunidad. Sus impulsores lo describen como una pieza con carga simbólica que condensa cosmovisión, historia y valores locales.
En el centro del cartel aparece la figura de una niña jugando el juego de pelota encendida, junto a una espiral que simboliza el movimiento, el ciclo de la vida y el nacimiento del fuego, deidad principal del pueblo purépecha. También se incorpora la piedra del juego de pelota de Tingambato con una estrella de ocho puntas, aludiendo al culto solar y al calendario cósmico.
La composición incluye la Yacata de la luna del centro ceremonial, elemento que representa el orden del tiempo, la energía femenina y la memoria histórica del territorio. Ese motivo refuerza, según sus autores, el vínculo entre el cielo, la tierra y los ciclos comunitarios.
El cartel sitúa además el lugar del encendido en T’inkanio, raíz ancestral del nombre Tingambato, entendido como “el lugar donde inicia el fuego” y asociado a un límite climático y a un sitio ceremonial de relevancia. Ese referente conecta la iconografía con los saberes ancestrales que se mantienen en la comunidad.
La paleta de colores reproduce la lógica geográfica de las cuatro regiones purépechas: amarillo para la Cañada, morado para la Ciénaga, verde para la Meseta —donde se ubica Tingambato— y azul para la región lacustre. La estructura visual funciona como un mapa cosmogónico y territorial.
El diseño incorpora los tres niveles de la existencia según la tradición: el cielo (Auandarhu), la tierra (Echendirhu) y el inframundo (Kuemiejchúcuaro), expresando el equilibrio entre fuerzas masculinas y femeninas. También destacan valores comunitarios como el pensamiento filosófico, la honorabilidad, el trabajo que dignifica y la ayuda mutua.
Entre los elementos identitarios representados aparecen las danzas de Los Negritos y Los Moros, el cultivo del geranio ligado al trabajo femenino, la música local y la yunta como símbolo de la relación con la tierra. La inclusión de la niña en el juego rinde homenaje al papel y liderazgo creciente de las mujeres en la preservación de los ceremoniales.
Los organizadores presentan la obra como un llamado a la memoria y la resistencia cultural, invitando a la comunidad y a los pueblos hermanos a reunirse en torno al fuego sagrado en la edición que tendrá lugar en el centro ceremonial y civil de Tingambato.
Fuente: contactonoticias.com.mx
