En Dongsheng, Mongolia Interior, la mayor mina de carbón a cielo abierto, Minda, se encuentra en un paisaje que ahora también alberga hileras de invernaderos con verduras. Esta innovadora combinación de minería y agricultura está transformando la región, donde el retorno a la producción agrícola se convierte en una posibilidad tras la explotación. Las autoridades locales han documentado un total de 39 proyectos agrícolas y ganaderos ligados a la recuperación de terrenos mineros en Ordos, además de iniciativas en energías renovables.
La rehabilitación de las tierras comienza con una extensa labor de ingeniería. En Minda, se filtra el material extraído para eliminar piedras grandes y se agrega una capa de 60 centímetros de suelo cultivable. Para recuperar la fertilidad del terreno, se utilizan paja y estiércol fermentado, junto con sistemas de riego para asegurar agua suficiente. Este esfuerzo ha convertido aproximadamente 933 hectáreas, con más de 300 invernaderos, en espacios productivos para cultivos como maíz y alfalfa, que también sirven de alimento para el ganado.
Sin embargo, restaurar la funcionalidad de estas tierras no elimina los efectos de la minería. La extracción de carbón puede afectar los suelos y los sistemas hídricos, y aunque la calidad ambiental se busque restaurar, esto no siempre implica que el suelo vuelva a ser agrícola por sí mismo. Un estudio reciente sugiere que, aunque los suelos recuperados cumplen con los estándares agrícolas, presentan una fecundidad relativamente baja y hay riesgos ambientales como el cadmio.
La preocupación por la seguridad alimentaria también es relevante. Si bien no hay evidencia que indique que las verduras de Minda estén contaminadas, los estándares chinos para el suelo agrícola buscan minimizar los riesgos de contaminación de metales pesados. Estos estándares establecen límites para contaminantes como el plomo, mercurio y arsénico en la producción de alimentos, protegiendo la seguridad en la cadena alimentaria.
Este modelo de recuperación de terrenos mineros está siendo replicado en otras áreas de la región, como en Dafanpu y Shaanxi, donde se han desarrollado frutales y viñedos. A medida que estos proyectos avanzan, el potencial para combinar explotación minera con producción agrícola se convierte en un aspecto clave para la sostenibilidad en Mongolia Interior.
