En Guanajuato capital, la Presa de La Soledad se encuentra en un estado de sequía alarmante, una situación inédita en la que los residentes de comunidades cercanas, como Santana, han sentido un impacto directo en su vida diaria. Este embalse, que anteriormente abastecía agua para uso doméstico y ganadero, ha sido parcialmente vaciado debido a una fuga de agua que no se había atendido a tiempo. Los lugareños están siendo obligados a recurrir a comprar agua en pipas o garrafones para cubrir sus necesidades esenciales.
La falta de acción por parte del Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guanajuato (SIMAPAG) ha sido señalada por los habitantes, quienes afirman haber reportado la fuga desde hace cuatro meses sin recibir respuesta. Lucía Ibarra, una residente con más de 60 años en la zona, expresó su consternación por el estado actual del embalse, donde avistó miles de peces muertos, algo sin precedentes en su vida.
Los testimonios indican que aunque autoridades de SIMAPAG estaban al tanto de la situación, la reparación de la fuga comenzó el 21 de junio y se extendió por 62 días, tiempo en el cual se perdieron aproximadamente 38 mil metros cúbicos de agua y murieron más de 2,500 peces. La comunidad ha cuestionado por qué no se tomaron medidas más eficaces, especialmente considerando la edad de la infraestructura, que data de 1954 y que requería mantenimiento urgente.
A pesar de las pérdidas, el director de SIMAPAG, Juan Andrés Balderas, minimizó el impacto de la situación argumentando que el suministro de agua a los capitalinos se mantiene, aunque algunos sectores reportaron interrupciones en el servicio durante semanas. Las quejas han sido múltiples y han llegado a los oídos no solo de la comunidad, sino también de representantes del Ayuntamiento y organismos como la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA).
Como medida compensatoria, se ha planteado la posibilidad de introducir 5,000 peces en el embalse una vez que recupere sus niveles de agua, aunque muchos habitantes dudan de la efectividad de estas acciones. El escaso mantenimiento preventivo y la respuesta tardía ante este problema han encendido las voces de protesta entre los ciudadanos.
Organizaciones y autoridades locales han exigido transparencia y control, demandando a los líderes de SIMAPAG que expliquen lo sucedido y garanticen que la comunidad no volverá a enfrentar una crisis de esta índole. La incertidumbre persiste mientras los ciudadanos esperan respuestas y soluciones que les devuelvan la confianza en la gestión del agua en Guanajuato capital.
