Un nuevo estudio revela que las olas de calor extremo están afectando el ciclo menstrual de millones de mujeres, alterando su duración, regularidad y síntomas. Investigadores del estudio publicado en Ecotoxicology and Environmental Safety han analizado los efectos del calor sobre más de 19.000 mujeres sometidas a tratamientos de reproducción asistida. Los hallazgos indican que un aumento del 10% en los días de calor extremo puede derivar en cambios hormonales significativos.
Las pruebas han mostrado reducciones en las hormonas, como un descenso del 15,1% en el estradiol y del 21,1% en la progesterona, mientras que la hormona luteinizante (LH) aumentó un 28,6%. Esto sugiere que el calor extremo impacta directamente en el eje reproductivo, generando alteraciones en el patrón de sangrado y la ovulación.
Expertas en ginecología advierten que el estrés térmico interfiere en el hipotálamo, cambiando el equilibrio hormonal y provocando irregularidades en la menstruación. Investigaciones recientes, como un artículo en Endocrine Reviews, proporcionan un marco más amplio para comprender cómo el calor extremo puede influir en la salud reproductiva de las mujeres.
Además, el calor no sólo afecta las hormonas sexuales, sino que también altera parámetros vasculares e inflamatorios, con distintos efectos que dependen de la fase del ciclo menstrual. Esto sugiere que el estrés térmico prolongado podría tener implicaciones variativas en la salud, dependiendo de en qué parte del ciclo se encuentre la mujer.
Sin embargo, la investigación sobre estos efectos se ve limitada por un sesgo de género en el ámbito científico. A menudo, las mujeres han sido subrepresentadas en estudios relacionados con fisiología térmica. Esta falta de inclusión ha dificultado la recopilación de datos que puedan confirmar de manera concluyente la relación entre el calor y la salud menstrual, dejando un vacío en el conocimiento que necesita ser abordado.
