El 1 de septiembre, el Palacio de los Hurtado de Mendoza, ubicado en Almazán (Soria), sufrió un derrumbe significativo que afectó a dos de sus plantas. Este colapso, que arrastró parte de la estructura gótica inferior, ha dejado a cinco de sus once arcos originales en ruinas. La caída de piedra y madera ha provocado que parte del edificio esté en un estado preocupante, evidenciado por un gran boquete en su fachada que lo ha dejado expuesto.
Construido a finales del siglo XV por Pedro González de Mendoza y Luna, este palacio histórico, también conocido como Palacio de los Condes de Altamira, fue hogar temporal de los Reyes Católicos en 1496. A pesar de ser declarado Bien de Interés Cultural en 1991, no se realizaron las obras necesarias para su conservación. El alcalde de Almazán, Jesús Cedazo, lamentó que el derrumbe era previsible y resaltó que había solicitado rehabilitaciones durante años sin recibir respuesta.
El incidente obligó a cortar el tráfico en la CL-116A, una vía de enlace importante, mientras se evalúa el riesgo de nuevos desprendimientos. La preocupación se extiende a otros castillos en condiciones similares, como el castillo de Escalona y el de Almonacid, que también han sufrido colapsos recientes.
En España, solo el 20% de los castillos se consideran rehabilitados y en buen estado, mientras que el 80% enfrenta diversas problemáticas de conservación. La falta de datos precisos sobre la cantidad de castillos en el país complica aún más la situación; la Asociación Española de Amigos de los Castillos ha censado 10,362 fortificaciones, de las cuales muchas están en estado deplorable.
Las autoridades y expertos advierten sobre el riesgo de que seis de cada diez castillos estén en peligro de colapsar. La situación se ve agravada por problemas de propiedad que dificultan su mantenimiento. Comparativamente, otros países europeos como Francia y el Reino Unido han implementado mecanismos más eficaces para la preservación de su patrimonio, incluyendo loterías y registros públicos para edificios en riesgo.
La experiencia de otros países también muestra que reimaginar el uso de estos espacios puede ser una solución. En Países Bajos, muchos antiguos templos han sido transformados en discotecas, viviendas y museos. Esta flexibilidad podría ofrecer nuevas oportunidades para conservar la rica historia española y asegurar que monumentos como el Palacio de los Hurtado de Mendoza no queden olvidados.
