Reino Unido enfrenta una notable fuga de millonarios, con aproximadamente 16,500 individuos de alto patrimonio abandonando el país en 2025, según un informe de Henley & Partners. Esta situación se produce en un contexto de incrementos en los beneficios empresariales que han llevado a una concentración de capital considerable en manos de una pequeña élite. Mientras tanto, los salarios se estancan, ampliando la brecha entre el 1,1% más rico y el resto de la población.
La propuesta de aumentar impuestos a los más adinerados busca mitigar esta desigualdad, pero su implementación ha resultado complicada. Martin Ott, CEO de Taxfix, señala que muchos de sus clientes ya han optado por salir del Reino Unido a pesar de sus recomendaciones en contrario. Este éxodo es impulsado por la reciente eliminación del régimen “non-dom”, que permitía a los residentes adinerados evitar impuestos sobre ingresos generados fuera de las fronteras británicas.
El Adam Smith Institute informa que la población de millonarios ha caído a 442,000, el nivel más bajo desde 2008. Esta caída del 7% respecto al año anterior se debe, en parte, a la depreciación del mercado de vivienda de lujo y a los altos tipos de interés. El informe señala que menos de un 1% de los contribuyentes en el Reino Unido aporta casi un 30% de la recaudación fiscal, lo que plantea preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal ante una posible reducción de este grupo.
Mitchell Palmer, autor del informe, advierte que cada millonario que se marcha reduce las oportunidades de inversión y el dinamismo económico del país. El nuevo Primer Ministro, Andy Burnham, considera implementar un impuesto adicional sobre las fortunas superiores a 10 millones de libras, lo que podría intensificar aún más la fuga de capitales.
Por tal motivo, países como Turquía y Taiwán comienzan a convertirse en nuevos destinos atractivos para los millonarios en busca de entornos fiscales más favorables.
